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El expresidente ruso y actual vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia, Dmitri Medvédev, ha lanzado duras críticas hacia líderes europeos, acusándolos de padecer una «rusofobia aguda» que, según él, se manifiesta en dos fases alternas: maníaca y depresiva.
En la fase maníaca, Medvédev describe comportamientos como excitación motora, agresividad y deseos de intimidar a adversarios más fuertes, sin considerar las propias capacidades. Menciona como ejemplos de esta etapa al presidente francés Emmanuel Macron, al líder laborista británico Keir Starmer y al político finlandés Alexander Stubb.
Por otro lado, la fase depresiva se caracterizaría por melancolía, disminución de la energía mental y física, trastornos alimentarios y tendencias autodestructivas. Medvédev señala que figuras como la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y la primera ministra de Estonia, Kaja Kallas, encajarían en este patrón. Además, incluye en esta categoría al presidente ucraniano Volodímir Zelenski y al expresidente georgiano Mijaíl Saakashvili, a quienes califica de «hermafroditas con adicción a las drogas».
Como «tratamiento» para esta supuesta patología, Medvédev propone el uso de diversos tipos de misiles y armas nucleares contra las naciones que estos líderes representan, mencionando específicamente los misiles Kalibr, Ónix, Iskander y los sistemas nucleares Yars y Sarmat.
Estas declaraciones se suman a una serie de comentarios polémicos por parte de Medvédev hacia líderes occidentales. En noviembre de 2024, acusó a políticos europeos de intentar intensificar el conflicto en Ucrania tras la reelección de Donald Trump en Estados Unidos, afirmando que buscan «llevar el conflicto con Rusia a una fase irreversible» . Asimismo, en febrero de 2025, tras una conversación telefónica entre Vladimir Putin y Donald Trump, Medvédev sostuvo que Europa estaba «furiosa y llena de celos» porque la llamada evidenciaba la disminución de su influencia global, señalando que «el tiempo de Europa ha pasado» Estas afirmaciones reflejan la creciente tensión en las relaciones entre Rusia y los países occidentales, en un contexto de acusaciones mutuas y recriminaciones en el ámbito internacional.
Fuentes: ABC y INFOBAE