Managua. El Gobierno de Nicaragua anunció su salida inmediata del Parlamento Centroamericano (Parlacen), mediante una comunicación oficial enviada por el Ministerio de Relaciones Exteriores a la Junta Directiva de ese organismo regional.
La decisión fue confirmada por la presidenta del Parlacen, la diputada guatemalteca Karla Gutiérrez, quien informó que convocó una reunión extraordinaria para este lunes con el propósito de fijar la posición oficial del organismo ante la determinación de Managua.
En el documento, fechado el 3 de octubre de 2026, la Cancillería nicaragüense señala que el país, en ejercicio de su soberanía, decidió denunciar el Tratado Constitutivo del Parlamento Centroamericano y otras instancias políticas, estableciendo que la medida tendrá efecto inmediato.
La comunicación también fue remitida al Ministerio de Relaciones Exteriores de Guatemala, país que actúa como depositario del tratado, para que se adopten las acciones correspondientes.
Hasta ahora, el Gobierno nicaragüense no ha explicado las razones específicas de su retiro. El anuncio ocurre días después de que la Organización de los Estados Americanos (OEA) aprobara por unanimidad una resolución en la que reclama la realización de elecciones libres y la liberación incondicional de presos políticos en Nicaragua.
El pronunciamiento de la OEA también pide recuperar la separación de poderes, esclarecer el paradero de personas desaparecidas y restituir la nacionalidad a ciudadanos que fueron despojados de ella. No obstante, la resolución no contempla la aplicación de nuevas sanciones contra el Gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Un proceso con dificultades jurídicas
El Parlamento Centroamericano fue creado en octubre de 1991 como un espacio de integración y diálogo político regional. Actualmente está compuesto por Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Panamá y República Dominicana, mientras Costa Rica es el único país centroamericano que no pertenece al organismo.
Cada nación miembro cuenta con 20 diputados elegidos mediante voto popular. A estos se suman los expresidentes y exvicepresidentes de los países integrantes, quienes pasan automáticamente a formar parte del Parlamento.
La decisión de Nicaragua podría enfrentar obstáculos legales, debido a que el Tratado Constitutivo del Parlacen no contempla una cláusula específica que establezca un procedimiento para abandonar la institución.
Panamá ya intentó retirarse anteriormente del organismo sin conseguir que su salida se concretara. Por esta razón, el caso nicaragüense podría requerir tanto gestiones diplomáticas como la aplicación de normas del derecho internacional.
La Junta Directiva del Parlacen deberá analizar ahora la notificación de Managua y determinar los pasos que correspondan ante el anuncio de salida.
La decisión coloca nuevamente al Parlamento Centroamericano ante un escenario de debate sobre su funcionamiento, mientras Nicaragua profundiza su desvinculación de determinados espacios políticos regionales.




