Por: Awilma Nuñez-– El proyecto ha generado meses de movilizaciones, cerca de 33.000 firmas y numerosas solicitudes ante las autoridades locales, en medio del creciente debate sobre inmigración, integración y libertad religiosa en Japón.
La construcción de una mezquita en la ciudad de Fujisawa, en la prefectura japonesa de Kanagawa, ha provocado una creciente controversia entre grupos de vecinos que se oponen al proyecto y organizaciones que denuncian actos de discriminación hacia la población musulmana.
Las manifestaciones se han prolongado durante meses y han reunido a numerosos ciudadanos. Una de las concentraciones más recientes tuvo lugar el 30 de agosto frente a la estación de Fujisawa, donde los participantes expresaron su rechazo al proyecto y cuestionaron la respuesta de las autoridades. La Policía tuvo que intervenir para mantener separados a los grupos enfrentados.
El centro religioso está previsto en el distrito de Miyabara, en un terreno de propiedad privada. El Ayuntamiento de Fujisawa ha aclarado que no impulsa la iniciativa ni proporciona fondos públicos para su construcción.
Casi 33.000 firmas contra el proyecto
La oposición adquirió especial fuerza durante 2025, cuando una campaña ciudadana reunió 32.963 firmas en contra de la construcción de la mezquita y de otros proyectos similares en Japón. Los organizadores también recaudaron más de 900.000 yenes para financiar material de difusión y llegaron a imprimir decenas de miles de folletos.
La presión ciudadana también se trasladó a las instituciones. El Ayuntamiento y el Parlamento municipal recibieron múltiples solicitudes para revisar, suspender o retirar autorizaciones relacionadas con el proyecto, además de peticiones para promover encuentros entre los residentes y los responsables de la iniciativa.
Ante el elevado número de consultas, el gobierno municipal llegó a informar que dejaría de responder individualmente a todas las comunicaciones debido a la reiteración de los mismos argumentos.
Tráfico, ruido y prácticas religiosas
Entre las principales inquietudes expresadas por los opositores figuran el posible aumento del tráfico, el ruido derivado de las actividades religiosas y las diferencias culturales asociadas con algunas prácticas del islam.
Uno de los asuntos que más debate ha generado es el enterramiento de personas musulmanas sin cremación. En Japón, la incineración es la práctica funeraria predominante, por lo que la expansión de la comunidad islámica ha abierto discusiones sobre la disponibilidad de espacios adecuados para quienes siguen otras tradiciones religiosas.
Sin embargo, los responsables de la mezquita han negado que exista un plan para instalar un cementerio islámico en el recinto. También han señalado que la llamada a la oración se realizaría dentro del edificio y han planteado medidas destinadas a evitar problemas de circulación.
Una disputa que ha dividido a la comunidad
La tensión aumentó durante una reunión vecinal celebrada en febrero, a la que asistieron alrededor de 200 residentes. El encuentro estuvo marcado por interrupciones y fuertes discusiones entre quienes cuestionaban la construcción y los representantes de la organización encargada del proyecto.
Los promotores sostienen que la comunidad musulmana forma parte desde hace años de la vida cotidiana de Fujisawa y sus alrededores. Afirman que muchos musulmanes trabajan, compran y llevan a sus hijos a centros educativos de la zona, por lo que consideran legítima la necesidad de contar con un espacio de culto.
Los sectores contrarios, en cambio, aseguran que sus preocupaciones van más allá de la cuestión religiosa y están relacionadas con la inmigración, la convivencia y la participación de los residentes en las decisiones que afectan a su entorno.
La disputa también ha llegado a las calles. En algunas movilizaciones se han observado mensajes contra la construcción de mezquitas y críticas a la inmigración, mientras grupos contrarios a estas manifestaciones han respondido con consignas contra la discriminación y el discurso de odio.
El islam gana presencia en Japón
El conflicto de Fujisawa coincide con un notable crecimiento de la población musulmana en Japón. Según estimaciones del profesor emérito de la Universidad de Waseda Hirofumi Tanada, el país contaba con aproximadamente 420.000 musulmanes a finales de 2024, frente a unos 110.000 en 2010.
También ha aumentado el número de mezquitas. De unas 50 registradas en 2008, Japón pasó a contar con al menos 164 en 2025.
Este crecimiento ha llevado a distintas comunidades a debatir sobre cuestiones como los lugares de culto, los alimentos halal, los servicios adaptados a determinadas prácticas religiosas y la disponibilidad de cementerios.
El caso de Fujisawa se ha convertido en uno de los ejemplos más visibles de esta transformación social. Mientras los opositores exigen revisar o detener el proyecto, sus promotores defienden el derecho de la comunidad musulmana a disponer de un lugar para practicar su religión.
Por ahora, el Ayuntamiento mantiene que se trata de una iniciativa privada desarrollada en terrenos privados y que cualquier decisión administrativa deberá ajustarse a la legislación y a las normas urbanísticas vigentes.




