WASHINGTON.— El nuevo Salón de Baile de la Casa Blanca, uno de los proyectos impulsados por el presidente Donald Trump, avanza con el trabajo de numerosos obreros hispanos, en una obra que ha estado rodeada de cuestionamientos legales y que representa una de las prioridades de la actual Administración.
Los trabajos comenzaron en septiembre de 2025, después de la demolición del antiguo Ala Este de la residencia presidencial. El proyecto contempla la construcción de un amplio espacio destinado a recibir cientos de personas durante cenas de Estado, recepciones y otros acontecimientos oficiales.
Aunque la iniciativa enfrentó intentos para detenerla y una pausa temporal por cuestiones legales, las labores retomaron su ritmo después de la intervención de la Corte Suprema de Estados Unidos.
El español predomina entre los trabajadores
En las inmediaciones de la obra, numerosos trabajadores mantienen conversaciones en español mientras cumplen sus labores de construcción. Los empleados, que utilizan cascos y vestimenta de seguridad, han evitado revelar detalles sobre el proyecto debido a las restricciones relacionadas con la seguridad.
La presencia hispana en la construcción contrasta con la situación migratoria que enfrentan miles de trabajadores de esta comunidad en Estados Unidos. El sector de la construcción depende de manera importante de la mano de obra latina, especialmente en áreas como Washington.
Según estimaciones del Economic Policy Institute, hasta 1.5 millones de trabajadores de la construcción podrían estar en riesgo de deportación, una cifra que representa entre el 13 % y el 14 % de la fuerza laboral del sector. En determinadas especialidades, la proporción puede alcanzar el 33 %.
Los salvadoreños, entre los más vinculados al sector
La situación también ha generado preocupación entre los salvadoreños que residen en Estados Unidos. Cerca de 170,000 ciudadanos de ese país se benefician del Estatus de Protección Temporal (TPS), cuyo futuro ha permanecido bajo revisión durante la Administración Trump.
El área metropolitana de Washington concentra una importante comunidad salvadoreña. De acuerdo con datos citados en el informe, alrededor de 8,000 salvadoreños trabajaban en la industria de la construcción en 2024.
Mientras las estructuras del nuevo salón comienzan a tomar forma, los trabajadores continúan con sus labores bajo estrictas medidas de seguridad. El proyecto se perfila como una de las principales transformaciones recientes de la residencia presidencial y como una obra estrechamente vinculada a la agenda del mandatario.
La construcción del salón pone de relieve, al mismo tiempo, el importante papel que desempeñan los trabajadores hispanos en uno de los sectores fundamentales de la economía estadounidense.
Fuente / EFE




