BRASIL.— Brasil define este domingo su futuro político en una segunda vuelta presidencial que enfrenta al actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, y al senador opositor Flávio Bolsonaro, en una contienda marcada por la estrecha diferencia entre ambos candidatos.
Cerca de 159 millones de brasileños están convocados a las urnas para elegir al próximo jefe de Estado, quien asumirá el poder el 5 de enero de 2027. Los centros de votación permanecerán abiertos desde las 8:00 de la mañana hasta las 5:00 de la tarde, hora local, y los resultados se esperan para la misma jornada gracias al sistema electrónico de votación.
En la primera vuelta, celebrada el 4 de octubre, Flávio Bolsonaro obtuvo el 47 % de los sufragios, frente al 45 % alcanzado por Lula. Sin embargo, el último sondeo de la firma Datafolha, divulgado el jueves previo a la elección, situó a ambos aspirantes con un 50 % de los votos válidos, reflejando la reñida disputa por la Presidencia.
El actual gobernante, de 80 años, busca conseguir un cuarto mandato no consecutivo, mientras que su adversario intenta consolidar el respaldo obtenido en la primera ronda. Para regresar al poder, Lula deberá revertir la ventaja inicial de su contrincante, en un escenario que representa un desafío dentro de la historia electoral reciente del país.
Durante las últimas semanas de campaña, el líder del Partido de los Trabajadores (PT) intensificó su presencia en las redes sociales y encabezó movilizaciones multitudinarias en ciudades como São Paulo y Belo Horizonte. Asimismo, impulsó medidas económicas y sociales dirigidas a distintos sectores de la población, entre ellas iniciativas para aliviar deudas de trabajadores autónomos y promover actividades productivas.
Entre sus propuestas también figura la gratuidad del transporte público durante los fines de semana y días festivos. Bolsonaro, por su parte, cuestionó estos anuncios y los calificó de estrategias electorales.
El senador del Partido Liberal (PL) ha centrado parte de su discurso en la reorganización de las finanzas públicas y la reducción del gasto estatal. Su planteamiento de recortar alrededor de 200.000 millones de reales, equivalentes a unos 40.300 millones de dólares, ha generado debate durante la campaña.
El aspirante opositor ha defendido su propuesta al asegurar que no afectará a los sectores más vulnerables y ha prometido incrementar el salario mínimo por encima de la inflación para recuperar el poder adquisitivo de los brasileños.
Disputas judiciales y controversias
La recta final de la campaña también ha estado marcada por acusaciones y enfrentamientos ante las autoridades electorales. Según un recuento publicado por el portal brasileño G1, el Tribunal Superior Electoral recibió más de 800 denuncias durante el proceso.
Entre las controversias figura la actuación de Meta, compañía propietaria de Facebook, Instagram y WhatsApp. El equipo de Lula acusó a la empresa de favorecer la circulación de contenidos relacionados con Bolsonaro y restringir el alcance de publicaciones del mandatario, por lo que solicitó la anulación de la candidatura del senador.
La campaña opositora también ha recurrido a la Justicia Electoral para pedir la invalidación de la candidatura de Lula, alegando un supuesto uso de recursos públicos con fines electorales y la difusión de información falsa.
A estas disputas se suman informaciones divulgadas por medios brasileños sobre presuntas irregularidades financieras relacionadas con Bolsonaro, incluidas sospechas vinculadas al lavado de dinero y las apuestas en línea. Estas acusaciones forman parte de las controversias que rodean al candidato y deben distinguirse de hechos judicialmente probados.
Una decisión clave para la región
El resultado de la votación definirá el rumbo político y económico de Brasil durante los próximos años. La estrecha diferencia reflejada en las encuestas mantiene la atención sobre la participación ciudadana y el conteo final de los sufragios.
La elección enfrenta dos proyectos políticos distintos en medio de debates sobre el gasto público, los programas sociales, la economía y el funcionamiento de las instituciones democráticas, en un país cuyo peso económico y político resulta determinante para América Latina.
Por- EFE




