Israel acude a las urnas en unas elecciones parlamentarias marcadas por la disputa entre el primer ministro Benjamín Netanyahu y los principales bloques opositores, en medio de las tensiones militares y las consecuencias del conflicto en Gaza.
Los comicios se celebran después de los ataques del 7 de octubre de 2023, que dejaron alrededor de 1.200 israelíes muertos y 251 personas secuestradas. La posterior ofensiva militar israelí en Gaza provocó una devastación generalizada y miles de víctimas palestinas, además de intensificar las críticas internacionales contra Israel.
Una contienda electoral reñida
Las encuestas publicadas antes de las elecciones reflejan una competencia ajustada. Según los sondeos citados, los bloques opositores podrían obtener entre 52 y 56 escaños, mientras que la coalición gobernante rondaría los 50.
Ninguno alcanzaría por sí solo los 61 escaños necesarios para lograr la mayoría parlamentaria, por lo que los acuerdos entre partidos podrían resultar decisivos para determinar quién encabezará el próximo Gobierno.
Netanyahu centra su campaña en la seguridad
Durante la campaña electoral, Netanyahu defendió la continuidad de su administración y prometió mantener la presión contra Irán, al que considera una amenaza para la seguridad israelí. Asimismo, destacó el respaldo público del presidente estadounidense Donald Trump.
Sin embargo, el primer ministro enfrenta diferencias con algunos de sus aliados, incluidos partidos ultraortodoxos y sectores nacionalistas. También continúa vinculado a tres procesos judiciales por presunta corrupción.
Por su parte, el opositor Gadi Eisenkot ha reclamado una investigación independiente sobre los posibles fallos que precedieron a los ataques del 7 de octubre de 2023. Además, ha defendido que los sectores ultraortodoxos cumplan con el servicio militar.
La crisis de Gaza y la cuestión palestina
La reconstrucción de Gaza y la propuesta de establecer dos Estados han tenido una presencia limitada en los programas de los principales partidos judíos israelíes. Mientras tanto, la población palestina continúa sufriendo las consecuencias de la guerra, la destrucción de infraestructuras y las dificultades para recibir suministros humanitarios.
Las tensiones también persisten en Cisjordania, donde la violencia de los colonos y las operaciones militares han generado preocupación internacional.
El voto árabe podría influir en el resultado
Las formaciones árabes israelíes podrían desempeñar un papel relevante en las negociaciones para formar Gobierno. Los sondeos citados les atribuyen conjuntamente alrededor de 14 escaños, una representación que podría adquirir importancia si los principales bloques no consiguen una mayoría suficiente.
Aunque las principales fuerzas políticas han mostrado reservas sobre la incorporación de partidos árabes a sus coaliciones, un Parlamento sin mayorías claras podría obligarlas a reconsiderar sus estrategias de negociación.
Las elecciones se desarrollan así en un clima de incertidumbre política y tensión regional, con la seguridad, la situación palestina y la capacidad de alcanzar acuerdos entre partidos como algunos de los principales desafíos para el futuro Gobierno israelí.
Por – EFE




