Puerto Príncipe, Haití. El líder de la organización criminal 400 Mawozo, Wilson Joseph, conocido como Lanmò San Jou, solicitó la intervención de las Naciones Unidas para promover un diálogo de paz que permita reducir la violencia y encontrar una salida a la crisis de inseguridad que atraviesa Haití.
La petición fue realizada mediante una carta presuntamente dirigida al secretario general de la ONU, António Guterres, en la que el cabecilla plantea establecer conversaciones entre las fuerzas internacionales desplegadas en territorio haitiano y su organización.
La solicitud surge diez días después de la llegada a Puerto Príncipe de más de 2.000 soldados salvadoreños, quienes participan en la búsqueda de cuatro militares desaparecidos tras un ataque atribuido a grupos armados.
En el documento, divulgado por medios de comunicación haitianos, Joseph asegura que desde agosto ha mostrado disposición para alcanzar una solución pacífica mediante el diálogo. Asimismo, advierte que las amenazas del presidente salvadoreño, Nayib Bukele, contra las pandillas podrían provocar una escalada de violencia y poner en peligro a la población civil.
El supuesto mensaje también solicita el envío de una delegación de Naciones Unidas para facilitar las negociaciones y promover acuerdos entre las partes involucradas.
Sin embargo, el historial delictivo del líder de 400 Mawozo genera cuestionamientos sobre su propuesta. El Gobierno de Estados Unidos ofrece una recompensa de hasta un millón de dólares por información que permita capturarlo, debido a su presunta participación en el secuestro de 17 misioneros cristianos en octubre de 2021.
La organización 400 Mawozo figura entre las principales estructuras criminales que operan en Haití, dedicadas a actividades ilícitas como secuestros, tráfico de armas y drogas, además de extorsiones.
La petición de mediación se produce en medio de una creciente tensión en el país, luego de que la Policía Nacional haitiana informara sobre la muerte de aproximadamente 20 presuntos integrantes de bandas armadas durante un operativo realizado el pasado jueves en la zona de Arcahaie, al noroeste de Puerto Príncipe.
La crisis de seguridad continúa representando uno de los mayores desafíos para Haití, donde la presencia de grupos armados mantiene a numerosas comunidades bajo amenazas y violencia constante.
Fuente – EFE




