El Gobierno venezolano y sectores de la oposición iniciarán este 1 de agosto un nuevo intento de diálogo con el objetivo de buscar una salida a la prolongada crisis política que atraviesa el país. Este proceso representa el noveno acercamiento entre ambas partes en los últimos 12 años, aunque anteriores negociaciones terminaron sin acuerdos definitivos.
La nueva mesa de conversaciones contará con el respaldo de Estados Unidos, que designó a la exdiputada opositora Dinorah Figuera para liderar el proceso junto al presidente del Parlamento venezolano, Jorge Rodríguez, representante del oficialismo. La intención es impulsar una transición política y abrir caminos para la estabilidad nacional.
Sin embargo, figuras importantes de la oposición, como María Corina Machado y Edmundo González Urrutia, quienes se encuentran fuera de Venezuela, no participarán en el encuentro.
Durante más de una década, los intentos de negociación han estado marcados por desacuerdos, acusaciones de incumplimiento y falta de avances concretos. El primer gran acercamiento ocurrió en 2014, cuando el Gobierno de Nicolás Maduro y la oposición iniciaron conversaciones con mediación de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y el Vaticano, pero la oposición abandonó la mesa al considerar que no se habían cumplido los compromisos.
En 2016 se retomaron las conversaciones con apoyo internacional, incluyendo representantes de República Dominicana, Panamá, Colombia y España. Sin embargo, el proceso quedó nuevamente suspendido por denuncias de incumplimiento de los acuerdos.
Entre 2017 y 2018, Santo Domingo fue escenario de nuevas reuniones con mediación de varios países y organismos internacionales. Las partes buscaban acuerdos sobre elecciones, pero la oposición decidió retirarse al considerar que no existían garantías suficientes.
En 2019, con la mediación de Noruega, Gobierno y oposición negociaron en Barbados, pero las conversaciones se paralizaron por la falta de avances hacia nuevos comicios presidenciales. Ese mismo año, el Ejecutivo venezolano impulsó un diálogo paralelo con grupos opositores minoritarios.
El proceso volvió a intentarse en 2021 en México, donde la oposición exigía garantías electorales y el Gobierno buscaba el levantamiento de sanciones internacionales. La negociación se detuvo tras la extradición a Estados Unidos del empresario Alex Saab, un aliado cercano del chavismo.
En 2022, las conversaciones fueron retomadas en México, mientras Washington autorizaba operaciones limitadas de la petrolera Chevron en Venezuela como parte de un acercamiento diplomático. Más tarde, en 2023, las partes regresaron a Barbados para establecer condiciones relacionadas con las elecciones presidenciales de 2024.
A pesar de los esfuerzos internacionales, los acuerdos volvieron a enfrentar obstáculos debido a disputas políticas, sanciones y conflictos sobre la participación electoral de candidatos opositores.
Ahora, Venezuela abre un nuevo capítulo de negociaciones en medio de una profunda crisis nacional, con la esperanza de que esta vez el diálogo permita alcanzar acuerdos duraderos y una solución política.




