La Corte Suprema de California falló a favor de la farmacéutica estadounidense Gilead Sciences en una demanda presentada por alrededor de 24.000 personas con VIH, quienes acusaban a la compañía de retrasar el desarrollo de un tratamiento más seguro para proteger sus beneficios económicos.
El caso estaba relacionado con el medicamento fumarato de tenofovir alafenamida (TAF), una alternativa al tenofovir disoproxil fumarato (TDF), un fármaco utilizado ampliamente contra el VIH, pero asociado con posibles efectos secundarios como daños renales y problemas en los huesos.
Con una votación de seis magistrados a favor y uno en contra, el máximo tribunal estatal determinó que no corresponde atribuir responsabilidad a una farmacéutica por no haber introducido antes un medicamento alternativo. La corte señaló que una decisión de este tipo podría afectar la innovación médica, la investigación de nuevos tratamientos y la seguridad de los pacientes.
Los demandantes afirmaban que Gilead retrasó durante más de cinco años los estudios del TAF para continuar comercializando el TDF antes de que vencieran los derechos de exclusividad de la patente en 2017.
La compañía defendió su posición al argumentar que suspendió los ensayos del TAF en 2004 debido a que, en ese momento, el medicamento no mostraba beneficios suficientes frente al TDF, que ya contaba con años de uso y resultados comprobados.
Gilead retomó las investigaciones del TAF en 2010 y comenzó su comercialización después de que la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) aprobara el tratamiento en 2015. Desde entonces, el nuevo fármaco ha ganado aceptación por presentar menos efectos adversos que su antecesor.
Los medicamentos contra el VIH se mantienen como una de las principales fuentes de ingresos para Gilead Sciences y representaron cerca del 70 % de sus ganancias en 2025.




