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El Parlamento húngaro elegirá el martes al nuevo jefe del Estado sin un candidato definido

El Parlamento de Hungría elegirá el próximo martes 11 de agosto al nuevo jefe de Estado que sustituirá a Tamás Sulyok, quien fue apartado del cargo por la mayoría parlamentaria del nuevo Gobierno conservador, en medio de una fuerte controversia política. Hasta el momento, ninguno de los principales partidos del país ha presentado oficialmente a su candidato para ocupar la Presidencia.

La destitución de Sulyok ocurrió después de que el mandatario rechazara abandonar el puesto. Ante esa negativa, la supermayoría del partido Tisza, liderado por el primer ministro Péter Magyar, aprobó una reforma constitucional para removerlo, al considerar que mantenía vínculos con el exjefe de Gobierno ultranacionalista Viktor Orbán y que podía dificultar el proceso de renovación democrática impulsado por la nueva administración.

Durante su campaña electoral del pasado 12 de abril, Magyar había anunciado que retiraría de sus cargos a funcionarios cercanos a Orbán, argumentando que podrían convertirse en obstáculos para las reformas institucionales del país.

La decisión de apartar a Sulyok recibió críticas de Amnistía Internacional, que cuestionó el procedimiento al señalar que la medida se tomó sin contar con suficientes garantías legales.

El partido Fidesz, formación política de Orbán, calificó la destitución como ilegal y anunció que no participará en la elección del nuevo presidente. Por su parte, Tisza tampoco ha presentado todavía a su aspirante.

La única agrupación que ha dado a conocer un candidato es el partido ultraderechista Nuestra Patria, una fuerza minoritaria que cuenta con apenas seis de los 199 escaños del Parlamento húngaro.

La elección presidencial en Hungría se realiza mediante votación parlamentaria, no por sufragio directo. Para lograr la victoria en una primera ronda se necesita una mayoría de dos tercios; si no se alcanza, una segunda votación permite elegir al presidente por mayoría simple.

Aunque el jefe de Estado húngaro cumple principalmente funciones ceremoniales y de representación, con limitadas facultades ejecutivas, la elección se produce en un momento clave para el futuro político del país, marcado por el enfrentamiento entre el nuevo Gobierno y el legado de los 16 años de poder de Orbán.

Durante su mandato entre 2010 y 2026, Orbán fue señalado por organizaciones internacionales y sectores opositores de debilitar el Estado de derecho mediante la concentración del poder, el control de medios de comunicación e instituciones educativas, cambios en las normas electorales y restricciones a la independencia judicial.

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