El Gobierno italiano confirmó que continuará con la suspensión temporal del acuerdo Schengen con España y mantendrá los controles fronterizos a viajeros procedentes de ese país, al afirmar que no aceptará presiones ni imposiciones externas en asuntos relacionados con la seguridad nacional.
Las autoridades italianas señalaron que la medida seguirá vigente hasta que desaparezcan los riesgos vinculados a la seguridad y al control migratorio. Roma indicó que no tiene previsto modificar su decisión, al menos hasta el 15 de agosto, debido a la preocupación por una posible nueva llegada de migrantes desde Ceuta.
La respuesta italiana surge después de que España solicitara retirar los controles establecidos y advirtiera que podría tomar medidas «proporcionales» si Italia no cambia su postura.
El Ejecutivo de Giorgia Meloni aseguró que la decisión no afecta la relación diplomática con España, a la que considera un país aliado, y manifestó su disposición a mantener un diálogo para encontrar soluciones cuando cambien las circunstancias actuales.
Además, Italia aclaró que los ciudadanos españoles y otros europeos no se verán afectados por las restricciones, ya que los controles se aplican principalmente a determinados viajeros en fronteras aéreas y marítimas.




