Los efectos del fenómeno de El Niño podrían dejar a cerca de 3,2 millones de personas en Guatemala en condición de inseguridad alimentaria aguda durante el tercer trimestre de 2026, lo que representa el 17 % de la población, de acuerdo con una proyección presentada por las autoridades guatemaltecas.
El informe de la Clasificación Integrada de las Fases de la Seguridad Alimentaria (CIF) advierte que el déficit de lluvias afectará las cosechas de granos básicos y acelerará el agotamiento de las reservas de alimentos en los hogares rurales, incrementando el riesgo de una temporada de escasez.
Zonas más vulnerables
La estimación refleja un deterioro respecto al período abril-junio, cuando el número de personas afectadas alcanzaba los 2,5 millones (14 % de la población).
La secretaria de Seguridad Alimentaria y Nutricional (SESAN), Mireya Palmieri, explicó que estas proyecciones servirán como base para orientar las políticas públicas y las acciones de asistencia humanitaria, aclarando que la metodología utilizada no mide el impacto de programas gubernamentales específicos.
Entre las zonas más vulnerables figura el departamento de Alta Verapaz, donde más del 28 % de la población enfrenta crisis alimentaria. El informe también identifica un alto riesgo en departamentos del altiplano occidental y del Corredor Seco, como Huehuetenango, Quiché, Jalapa, Jutiapa y Zacapa, afectados por la prolongación de la canícula y las altas temperaturas.
Las autoridades alertan además que la consolidación de El Niño durante la temporada agrícola podría reducir la demanda de empleo temporal en el campo, mientras persisten los elevados costos de fertilizantes, combustibles, transporte y productos de la canasta básica.
Perspectivas hacia fin de año
Pese al panorama adverso, el Gobierno prevé una mejoría gradual entre octubre de 2026 y febrero de 2027, cuando el número de personas afectadas podría disminuir a unos 2,6 millones, gracias a las cosechas de fin de año, el incremento del empleo estacional en los sectores cafetalero y azucarero, y el aporte de programas de asistencia.
El informe concluye que la crisis alimentaria en Guatemala está directamente vinculada a la variabilidad climática y a la dependencia de los hogares rurales de la agricultura de subsistencia, lo que exige medidas urgentes de apoyo para mitigar los efectos de El Niño y garantizar la seguridad alimentaria de millones de personas.




