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Avanza en Arizona la construcción de un nuevo muro fronterizo pese al rechazo indígena

Tucson, Arizona.— La Administración del presidente estadounidense Donald Trump inició la construcción de un nuevo tramo de muro fronterizo de aproximadamente 100 kilómetros en Arizona, una obra que enfrenta la firme oposición de la Nación Indígena Tohono O’odham.

La comunidad indígena sostiene que el proyecto, denominado “Tucson 5”, vulnera su soberanía y podría ocasionar daños ambientales y culturales. El muro, diseñado con una doble barrera de acero y concreto de unos 9,1 metros de altura, atravesará una zona que la tribu considera de gran importancia histórica y espiritual.

El presidente de la Nación Tohono O’odham, Verlon José, cuestionó la necesidad de la construcción y afirmó que las detenciones de migrantes en ese sector han disminuido un 95 % durante los últimos dos años. Según explicó, la comunidad ha colaborado tradicionalmente con las autoridades federales en las labores de seguridad fronteriza.

La tribu también advierte que la infraestructura podría dificultar el desplazamiento de sus integrantes, muchos de los cuales cruzan regularmente la frontera para participar en ceremonias religiosas, visitar familiares y realizar peregrinaciones. Asimismo, existe preocupación por posibles afectaciones a lugares sagrados y cementerios ancestrales.

La Nación Tohono O’odham presentó una demanda para detener el proyecto, argumentando que la obra transgrede sus derechos territoriales. Sin embargo, una jueza federal rechazó el reclamo en agosto al considerar que la tribu no logró demostrar que el Gobierno estuviera violando su soberanía. La comunidad ha apelado esa decisión.

Las autoridades estadounidenses defienden la obra como una medida para reforzar la seguridad y cerrar uno de los corredores utilizados para el tráfico de drogas y el ingreso irregular de personas.

Uno de los puntos de preocupación es el manantial de Quitobaquito, considerado sagrado por los Tohono O’odham y de importancia ecológica por albergar especies amenazadas, como la tortuga de Sonoyta y el pez pupo de Quitobaquito.

Mientras continúan las labores de medición, análisis del terreno y preparación del área, integrantes de la tribu mantienen su oposición al proyecto y realizan protestas y ceremonias pacíficas en las cercanías.

Para los líderes indígenas, la disputa va más allá de la construcción de una barrera fronteriza y representa una amenaza a su patrimonio, sus tradiciones y sus derechos ancestrales.

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