El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, calificó como «fuerzas negativas» a quienes plantean desacelerar el desarrollo de la inteligencia artificial (IA), en momentos en que crece la preocupación entre expertos y líderes tecnológicos por los posibles riesgos de esta tecnología.
Durante una visita a Irlanda, Trump sostuvo que algunas voces están generando inquietud sobre escenarios que, según su opinión, no llegarán a producirse. Sus declaraciones se producen en medio de un intenso debate internacional sobre hasta dónde debería avanzar la investigación en inteligencia artificial.
La polémica aumentó después de que el investigador Jacob Coxon, de 27 años, abandonara el sector tras trabajar durante tres años en el entrenamiento de modelos de IA en OpenAI y Anthropic. Coxon cuestionó la velocidad con la que ambas compañías desarrollan sistemas cada vez más avanzados y advirtió sobre los posibles peligros de una carrera por crear modelos capaces de mejorar sus propias capacidades.
El investigador afirmó que algunos profesionales de la industria consideran que la inteligencia artificial podría representar una amenaza extrema para la humanidad antes de que termine la década.
Sus declaraciones tuvieron repercusión en el sector y coincidieron con un llamado de Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic, para moderar el ritmo de desarrollo ante el temor de que aparezcan sistemas con capacidades muy superiores a las humanas.
Sam Altman, responsable de OpenAI, y Elon Musk, fundador de xAI, respaldaron la preocupación expresada por Amodei, mientras aumentan las demandas para establecer mayores controles y mecanismos de supervisión sobre esta tecnología.
En paralelo, Altman confirmó que OpenAI no tiene previsto salir a bolsa este año, una decisión que vinculó con consideraciones relacionadas con la seguridad.
El debate enfrenta así dos posiciones: quienes consideran necesario mantener el impulso de la innovación en inteligencia artificial y quienes reclaman mayores precauciones para evitar consecuencias que podrían resultar difíciles de controlar.




