El exministro venezolano Alex Saab se declaró este martes culpable de lavado de dinero en Estados Unidos y accedió a “dar información completa” a las autoridades, implicando a altos funcionarios de Venezuela, según revela el acuerdo alcanzado con la Fiscalía.
El pacto, firmado en una corte de Miami, establece que Saab aceptó haber “acordado lavar dinero y cometer fraude” junto a miembros del Gobierno venezolano, incluyendo dos sospechosos cuyas identidades no fueron reveladas públicamente.
Acuerdo con la Fiscalía
El documento de 12 páginas señala que el empresario colombiano de 54 años, considerado presunto testaferro del depuesto presidente Nicolás Maduro, se comprometió a cooperar plenamente con el Departamento de Justicia (DOJ). Esto incluye aportar información, testimonio veraz y documentos en cualquier juicio o proceso que solicite el Gobierno estadounidense.
A cambio, la Fiscalía aceptó pedir una sentencia menor, aunque Saab podría enfrentar una pena máxima de 20 años de prisión. El acuerdo también estipula que el procesado “no protegerá a nadie mediante información falsa u omisión, ni implicará falsamente a ninguna persona o entidad”.
Esquema ilegal con CLAP
En su declaración, Saab reconoció que en 2015 organizó junto a altos funcionarios venezolanos un esquema ilegal de sobornos y pagos ilícitos vinculado al programa público Comité Local de Abastecimiento y Producción (CLAP), con transferencias de dinero hacia el sur de Florida.
El documento menciona a Álvaro Pulido Vargas, José Gregorio Vielma Mora, Emmanuel Enrique Rubio González y Carlos Rolando Lizcano, además de dos coacusados no identificados.
Contexto del proceso
Saab compareció vestido de beige y con barba, en su primera audiencia por los actuales cargos desde su deportación a Estados Unidos en mayo. El caso cobra relevancia tras la llegada de Maduro a Nueva York en enero, donde enfrenta acusaciones de narcoterrorismo, narcotráfico y posesión de armas.
El empresario ya había enfrentado cargos de lavado de dinero en Miami, pero fue liberado en 2023 durante el Gobierno de Joe Biden como parte de un intercambio de prisioneros con Venezuela. Tras su regreso, fue nombrado ministro de Industrias y Producción Nacional, cargo que ocupó entre 2024 y 2026.




