El papa León XIV hizo un llamado a la responsabilidad de la sociedad y las instituciones para proteger a los niños y adolescentes migrantes, al advertir sobre los graves peligros y situaciones de vulnerabilidad que enfrentan durante las rutas migratorias.
Tras la audiencia general celebrada este miércoles en la plaza de San Pedro, el pontífice recordó que el próximo 27 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Migrante y del Refugiado. En ese contexto, dedicó un mensaje especial a los menores que se ven obligados a abandonar sus lugares de origen.
León XIV destacó que los niños y adolescentes son uno de los grupos más vulnerables dentro de los procesos migratorios, debido a que pueden quedar expuestos a violencia, explotación, torturas y experiencias traumáticas. También advirtió que algunos menores llegan a perder la vida durante los peligrosos recorridos que emprenden en busca de seguridad y mejores condiciones de vida.
Ante esta realidad, el papa pidió que todos asuman un compromiso para garantizar la protección y asistencia de estos jóvenes, al considerar que su seguridad y dignidad deben ser una prioridad.
El pontífice también ha planteado que las instituciones públicas y privadas deben colocar los derechos y la dignidad de los menores migrantes en el centro de sus acciones. Entre las medidas señaladas se encuentra el impulso de la reunificación familiar y la reducción de situaciones que puedan provocar nuevos traumas derivados de la separación.
Asimismo, León XIV propuso modificar la manera en que se aborda el fenómeno migratorio. En lugar de concentrar el debate únicamente en la administración de los flujos de personas, llamó a priorizar la defensa de los derechos humanos mediante respuestas coordinadas, solidarias y efectivas.
El papa sostuvo que estas acciones deben permitir que quienes migran, especialmente los menores de edad, tengan acceso a protección, acogida y oportunidades reales para integrarse en las sociedades de destino.




