El lunes, día habitual de regreso a clases para muchos estudiantes, se vivió una situación atípica en varias comunidades de San Francisco de Macorís, específicamente en Cenoví y Antonio Guzmán Fernández, donde los alumnos fueron obligados a continuar con su educación de manera virtual. Esto, debido a las constantes intoxicaciones registradas en la zona, las cuales se atribuyen al uso de pesticidas en las parcelas de arroz cercanas a las escuelas.
Al menos ocho centros educativos en estas localidades han tenido que adoptar la modalidad virtual. Algunos lo han hecho debido a que tanto estudiantes como personal han sido afectados por las intoxicaciones, mientras que otros han optado por esta medida preventiva para evitar más casos.
El panorama en las escuelas es desolador, con aulas vacías y el silencio reemplazando el bullicio característico de los centros educativos. Según Cándida Ferreira, secretaria de la Escuela Juan Antonio Alix, ubicada en Los Arroyos de Cenoví, esta no es la primera vez que enfrentan este tipo de situaciones. La semana pasada, dos maestras, el portero y la directora de la escuela resultaron intoxicados.


Por otro lado, Escarlin Reyes, madre de un niño que cursa el quinto grado en la Escuela Básica Pedro Mir, expresó su sorpresa ante la situación, ya que, a pesar de vivir frente a una parcela, nunca había observado que los trabajadores del campo fueran afectados por los pesticidas.
En el Liceo Hernán José Sánchez, Juan Tejada relató que su hija de 13 años sufrió su cuarta intoxicación en menos de dos meses, lo que le ha supuesto gastos médicos cercanos a los 50 mil pesos. La comunidad educativa protestó recientemente frente al plantel para exigir una aclaración sobre los casos.
En respuesta a esta crisis, autoridades del Ministerio de Salud, Educación, Agricultura, Medio Ambiente, la Procuraduría y el Instituto Dominicano de Aviación Civil (IDAC) anunciaron que se impondrán sanciones a quienes sean responsables de las fumigaciones ilegales. Además, implementarán mecanismos de vigilancia para evitar que los niños continúen siendo afectados.
Wilson Ortega, director de la regional de Educación en la provincia, destacó la importancia de encontrar un acuerdo que permita equilibrar la producción agrícola con la formación de los niños, garantizando un entorno seguro para su desarrollo educativo.
Este problema de intoxicaciones ha alterado la vida escolar de muchos niños, quienes se ven obligados a recibir clases desde sus hogares, una situación que agrava la brecha educativa en estas comunidades.






