La Casa Blanca afirmó este martes que no facilitará el regreso a Estados Unidos de Kilmar Ábrego García, ciudadano salvadoreño deportado por error a una prisión de máxima seguridad en El Salvador, pese a que una orden judicial exige su repatriación.
Según la portavoz presidencial Karoline Leavitt, Ábrego García es considerado un «terrorista extranjero» y presunto miembro de la pandilla MS-13, además de estar implicado en redes de trata de personas. “Ingresó ilegalmente en nuestro país, por lo que deportarlo a El Salvador siempre iba a ser el resultado final”, declaró Leavitt en rueda de prensa.
La funcionaria subrayó que Ábrego García “no podrá vivir en paz en Maryland, porque es un terrorista extranjero”, a pesar de que el salvadoreño no cuenta con antecedentes penales en EE.UU. ni ha sido procesado por sus supuestos vínculos con la Mara Salvatrucha.
El caso de Ábrego García salió a la luz tras conocerse que fue uno de los 23 salvadoreños deportados el 15 de marzo en el marco de una polémica operación del gobierno de Donald Trump, que invocó la Ley de Enemigos Extranjeros de 1798 para justificar el traslado de 238 venezolanos y otros salvadoreños a la megacárcel de El Salvador, destinada a criminales de alta peligrosidad.
El incidente ha generado críticas por la falta de debido proceso y por el uso de una ley del siglo XVIII para justificar deportaciones masivas. Mientras tanto, la defensa de Ábrego García insiste en que su retorno es legalmente obligatorio y que su vida corre peligro en la prisión salvadoreña.




