Last updated on enero 23rd, 2026 at 12:15 pm
Haití atraviesa una crisis humanitaria sin precedentes, con niveles de hambre nunca antes vistos, según alertó este jueves el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU. La organización advierte que la violencia generalizada, el desplazamiento masivo, la inestabilidad económica y la interrupción de la producción local han llevado a que más de 5,7 millones de personas, es decir, más de la mitad de la población haitiana, enfrenten inseguridad alimentaria aguda.
De ese total, más de dos millones de personas se encuentran en situación de emergencia alimentaria, y 8.400 personas enfrentan condiciones de catástrofe, el nivel más crítico, caracterizado por desnutrición severa y riesgo inminente de inanición.
En respuesta, el PMA ha intensificado sus operaciones en Haití, brindando asistencia a más de 1,3 millones de personas en lo que va del año. Solo en marzo, un millón de personas recibió ayuda alimentaria, marcando un récord mensual. Sin embargo, la organización advierte que «las necesidades superan con creces los recursos disponibles».
Hasta ahora, se han distribuido 740.000 comidas calientes a más de 112.000 personas desplazadas, además de ayuda en efectivo y apoyo nutricional infantil. El PMA también logró acceder a zonas dominadas por grupos armados, como Croix-des-Bouquets, Cité Soleil y La Saline, para entregar alimentos esenciales.
“La situación sería aún más grave sin los esfuerzos actuales. Pero para seguir adelante necesitamos apoyo urgente. Sobre todo, Haití necesita paz”, afirmó Wanja Kaaria, directora del PMA en el país, quien indicó que se requieren 53,7 millones de dólares en los próximos seis meses para continuar con las operaciones de ayuda.
La violencia sigue siendo un factor central de la crisis. Más del 85 % del área metropolitana de Puerto Príncipe está bajo control de bandas armadas. La Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad (MSSM), liderada por Kenia con respaldo de la ONU, aún no ha logrado frenar el avance de estos grupos.
Solo en 2024, la violencia dejó al menos 5.626 muertos, 2.213 heridos y 1.494 secuestrados, según datos verificados por la ONU. Además, más de un millón de personas han sido desplazadas dentro del país.
El alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, denunció que muchas de estas muertes se han producido con armas introducidas ilegalmente, a pesar del embargo internacional vigente.
EFE




