El Pontífice argentino, quien dedicó su vida al servicio de la Iglesia y del mundo, falleció a los 88 años de edad, dejando un legado imborrable en la comunidad católica global.
Para rendir homenaje a su vida, las campanas de las catedrales y iglesias de todo el mundo resonaron 88 veces, un número simbólico que coincide con la edad del Papa. Esta emotiva tradición fue promovida por redes de estudiantes universitarios católicos y rápidamente adoptada por comunidades religiosas de todos los continentes, reflejando un gesto de respeto, oración y agradecimiento por su incansable labor.
Las campanas, que durante siglos han sido un símbolo de llamada a la oración y al encuentro, hoy repicaron como expresión de amor y gratitud hacia el Papa Francisco, quien dedicó su pontificado a la paz, la justicia social y el cuidado del medio ambiente. Con su partida, el mundo entero se une en un acto de memoria y solidaridad.




