En medio de la tragedia que sacudió a la discoteca Jet Set, su propietario, Antonio Espaillat, ha dado la cara al país, expresando con profundo dolor el impacto emocional y humano que vive tras el suceso. “Fue nuestro sustento, fue nuestro todo”, declaró, con la voz quebrada por la impotencia. La discoteca, ícono del entretenimiento nocturno en la República Dominicana, vivió una tragedia de proporciones inesperadas.
Espaillat explicó que en el momento del incidente había 23 empleados trabajando, de los cuales seis perdieron la vida. Ha estado en contacto directo con varias familias afectadas, brindándoles apoyo emocional y comprometiéndose a ayudarlas en todo lo que esté a su alcance. «Estoy aquí, no me voy para ningún sitio», expresó con firmeza.
Una de las familias, relató, tiene dos niñas huérfanas que podrían perder su año escolar. El empresario afirmó que ya trabajan en soluciones para garantizarles la continuidad de sus estudios. Hasta el momento, las familias con las que ha conversado no han planteado demandas legales, y han manifestado comprensión por el dolor que también él y su equipo enfrentan.
Sobre las condiciones laborales, explicó que muchos empleados trabajaban por servicios, en días libres de sus empleos principales, algo común en el sector. Lamentó la falta de seguridad social, pero aclaró que se trataba de un modelo de trabajo habitual en la industria nocturna, mediante contratos por noche a través de agencias o directamente.
Finalmente, Espaillat pidió al país entender que esta tragedia también representa una llamada de alerta. “Esto ha pasado por algo. Para que todos revisemos, para que estemos atentos a muchas cosas que antes no veíamos”, dijo. Aseguró que dará el frente legalmente y emocionalmente, por respeto a las víctimas, sus familias y a toda una generación que creció junto al Jet Set.




