El hasta hoy presidente de la Cámara de Cuentas de la República Dominicana, Janel Andrés Ramírez Sánchez, concluyó su mandato con un mensaje de reflexión y satisfacción por haber actuado con integridad y compromiso institucional. En una carta de cierre de gestión, Ramírez destacó que durante sus cuatro años al frente del órgano fiscalizador, siempre apostó por una entidad que respondiera a los intereses del país y no a agendas personales ni grupales.
“Cada decisión, cada documento, cada acción emprendida durante estos cuatro años refleja ese compromiso”, afirmó Ramírez, quien resaltó que su gestión estuvo guiada por la convicción de que las instituciones públicas deben evolucionar hacia una mayor transparencia, eficiencia y responsabilidad con la ciudadanía.
Durante su presidencia, el funcionario resaltó logros como la modernización de las estructuras internas de la Cámara de Cuentas, la promoción del mérito, y la implementación de reglas claras en los procesos administrativos. «Conformamos equipos, abrimos oportunidades, modernizamos estructuras… dejamos atrás viejas prácticas y dimos pasos firmes hacia la institucionalidad», subrayó Ramírez.
Sin embargo, no todo fue sencillo, y Ramírez también hizo referencia a las dificultades internas que marcaron su gestión, señalando que sectores dentro de la institución se resistieron al cambio. «Quedaron al descubierto los enemigos internos de la institución», afirmó, apuntando a aquellos que, desde adentro, obstruyeron el avance institucional.
Aunque reconoció que no todos sus colegas compartieron su visión de fortalecer la Cámara de Cuentas, Ramírez aseguró que su gestión dejó una base sólida para futuros avances. «Este no es un adiós, es simplemente el cierre de una etapa», concluyó, reafirmando su compromiso con una República Dominicana más transparente e institucional.
Ramírez deja la presidencia de la Cámara de Cuentas en un momento de tensiones internas y cuestionamientos sobre el funcionamiento del organismo, pero su legado parece estar marcado por la lucha por elevar los estándares éticos de la administración pública y la resistencia frente a la resistencia al cambio.




