El féretro del Papa Francisco ha sido finalmente sepultado en la Basílica de Santa María la Mayor, en el corazón de Roma, marcando un momento histórico para la Iglesia Católica. Se trata del primer pontífice en más de un siglo que es enterrado fuera del Vaticano, una decisión que refleja su cercanía con el pueblo y su profundo vínculo con la ciudad eterna.
Cientos de miles de fieles se congregaron a lo largo del recorrido que llevó el cuerpo del Papa desde la Ciudad del Vaticano hasta la basílica mariana. A pesar del carácter privado de la ceremonia, el evento no pasó desapercibido y fue seguido con profundo respeto y emoción por los presentes.
La decisión de realizar un entierro íntimo permitió que familiares, amigos cercanos y miembros de su círculo más próximo pudieran despedirse del pontífice en un ambiente recogido.
Con su descanso final en Santa María la Mayor, el Papa Francisco, conocido por su humildad y su defensa de los más necesitados, cierra un capítulo significativo en la historia reciente de la Iglesia.




