El mercado binacional en Elías Piña, ubicado en el oeste de la República Dominicana, ha visto una drástica disminución en su actividad debido al creciente temor por la violencia generada por las bandas armadas en Haití. La falta de seguridad en el país vecino ha alterado el flujo habitual de comerciantes haitianos que, hasta hace poco, acudían a diario a este mercado fronterizo para abastecerse de productos para su país.
En condiciones normales, los lunes y viernes, a las 8 de la mañana, las autoridades abren las puertas para permitir el paso de los camiones cargados con mercancías destinadas a Haití. Sin embargo, el ambiente ha cambiado. La inseguridad en Haití, agravada por los ataques de las bandas armadas, ha hecho que el comercio en la zona se reduzca drásticamente. Según un oficial militar que supervisa el funcionamiento del mercado, «hasta hace un mes, pasaban unos 400 camiones cargados de mercancías hacia Puerto Príncipe, pero ahora solo cruzan unos 40».
Los comerciantes locales también han sentido el impacto. Jaime Peguero, un vendedor mayorista de productos como harina, aceite y detergente, relató que sus ventas han caído un 90%. El temor de los haitianos a los ataques de las pandillas ha llevado a que muchos de ellos dejen de viajar al mercado de Elías Piña, siendo reemplazados por un pequeño número de personas que ahora se trasladan a pie, utilizando motocarros y carretillas para transportar la mercancía.
La situación ha alcanzado una gravedad tal que el Cuerpo Especializado en Seguridad Fronteriza Terrestre (Cesfront) ha intensificado la vigilancia en el paso fronterizo, revisando a los haitianos que ingresan a la República Dominicana para evitar que lleven objetos prohibidos. A pesar de estas medidas, el miedo persiste entre los comerciantes. Anthony Félix, un joven vendedor haitiano, expresó su desesperanza al asegurar que «ya no hay nada que vender», mencionando que antes de la crisis solía obtener ingresos de entre 15,000 y 20,000 pesos, pero ahora el mercado está prácticamente vacío.
La violencia de las bandas ha afectado tanto a los ciudadanos haitianos como a los dominicanos. Magaly Marcelina, una mujer deportada de República Dominicana, describió la angustia de muchas personas que, al huir de los ataques de las bandas en Haití, se encuentran durmiendo al aire libre, sin hogar ni protección. La situación ha creado una atmósfera de incertidumbre, y muchos temen que las bandas armadas puedan avanzar hacia la frontera, exacerbando aún más la crisis humanitaria.
El gobierno dominicano está preocupado por el avance de la violencia desde Haití hacia su territorio. Durante una intervención en la ONU, el canciller Roberto Álvarez alertó sobre el impacto de la crisis haitiana en la seguridad nacional. Recordó que este mes, las bandas armadas atacaron la comunidad de Mirebalais, ubicada a solo 50 kilómetros de la frontera, y ocuparon la sede del consulado dominicano, aunque el personal había sido retirado previamente.
El panorama en Elías Piña es incierto, y la comunidad fronteriza sigue viviendo bajo la amenaza constante de la violencia que emana desde Haití. El futuro de este mercado binacional, vital para la economía de la zona, depende en gran medida de la evolución de la situación de seguridad en Haití y de las medidas que se tomen para mitigar los efectos de las bandas armadas en la región.




