El candidato presidencial polaco Grzegorz Braun desató una fuerte controversia este martes al protagonizar un acto de desafío simbólico contra la Unión Europea. Durante su visita a un edificio gubernamental en Katowice, Braun arrancó una bandera de la UE, se limpió los zapatos con ella y luego la prendió fuego frente a un monumento conmemorativo, mientras exclamaba: «Esto es Polonia, no Bruselas.»
El acto ha generado reacciones divididas dentro del país, alimentando la creciente polarización sobre el papel de Polonia dentro de la Unión Europea. En sus redes sociales, Braun continuó con su denuncia, apuntando contra lo que calificó como el “eurocomunismo” que, según él, amenaza la industria minera polaca y la soberanía nacional.
El incidente ocurrió en medio de la creciente tensión en Polonia respecto a su relación con la UE, que ha sido objeto de críticas tanto dentro como fuera del país. Braun, quien ya es conocido por sus posturas radicales y su rechazo al bloque europeo, aprovechó el momento para vincular su protesta con la resistencia histórica de Polonia contra el comunismo, al realizar el acto frente al monumento de la mina Wujek, donde en 1981 murieron nueve mineros que se oponían a la ley marcial impuesta por el gobierno comunista.
El Ministerio de Industria, donde Braun había intentado reunirse sin éxito con el titular de la cartera, condenó el acto y presentó una denuncia por el robo de la bandera. La policía ha iniciado una investigación sobre el incidente.
Este escándalo no es el primero protagonizado por Braun, conocido por su discurso anti-UE y su estilo provocador. En el pasado, ha calificado a la Unión Europea como una «obra de Satanás» y ha sido expulsado de su partido político y del Parlamento Europeo por comportamientos similares.
La quema de la bandera de la UE se produce en un momento crucial para Polonia, que se enfrenta a una transición energética hacia las energías renovables, lo que ha generado tensiones con la UE y ha puesto en el centro del debate la dependencia del país del carbón, fuente de ingresos y empleo en varias regiones.
A medida que se acercan las elecciones presidenciales, el incidente de Braun ha reavivado el debate sobre la soberanía de Polonia, la influencia de Bruselas y el rumbo que tomará el país dentro de la Unión Europea.




