La rugbista Elena King, de 20 años, vio truncado su futuro en el deporte tras sufrir una grave lesión en un partido de la Premier League de rugby femenino en los Países Bajos. La responsable del incidente fue Ashley Mooney, una jugadora transgénero, cuya fuerza en la jugada fue determinante en el desenlace.
King, quien se encuentra en recuperación en su hogar en Ámsterdam, sufrió la rotura de dos ligamentos en la rodilla izquierda, lo que requirió cirugía inmediata. Ahora le esperan al menos seis meses de fisioterapia, y según los médicos, el dolor en su articulación podría acompañarla de por vida.
«Sentí la fuerza que se usó contra mí: no es algo que pueda explicar porque yo misma no tengo esa fuerza. Una mujer cis no podría haberme descolocado la pierna… Escuché un chasquido muy fuerte. Fue entonces cuando empecé a gritar. Me ardía la pierna», relató King sobre el momento del impacto.
La jugadora trans, Ashley Mooney, fue suspendida tras la jugada, pero ya regresó a las canchas este mes. Para Elena, esto representa una injusticia: «No debería haber jugado. Se podría haber evitado. No quiero que nadie más pase por esto».
El caso ha reavivado el debate sobre la participación de personas transgénero en competencias deportivas femeninas y sus posibles implicaciones en la seguridad de las atletas.




