María Bernabela «Belela» Herrera, exvicecanciller de Uruguay y destacada defensora de los derechos humanos, falleció este sábado a los 98 años. Su muerte ha sido lamentada profundamente por diversas personalidades y sectores políticos del país.
Belela Herrera, quien ocupó el cargo de vicecanciller de Uruguay entre 2005 y 2008, fue recordada por su firme compromiso en la defensa de los derechos humanos. La vicepresidenta Carolina Cosse expresó en la red social X: «Falleció nuestra querida Belela Herrera, una voz firme en la defensa inclaudicable de los derechos humanos. Su compromiso y prestigio trascendió fronteras y se ha transformado en un símbolo de nuestra democracia».
El Movimiento de Participación Popular, parte del Frente Amplio, también destacó su legado, calificándola como una «referente inmensa de la dignidad, la valentía y la solidaridad». En un emotivo mensaje, señalaron: «Uruguay pierde a una imprescindible, que su ejemplo nos siga iluminando hasta que aparezcan todos y todas. Hasta siempre, Belela».
En 2005, Belela Herrera hizo historia al convertirse en la primera mujer en ocupar el cargo de vicecanciller en Uruguay. Su carrera en defensa de los derechos humanos fue internacionalmente reconocida, habiendo trabajado para el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) desde 1973. A lo largo de su carrera, estuvo presente en diversos países como Argentina, México, España, Perú, Brasil, Chile y en regiones de América Central y el Caribe.
Además, desempeñó importantes roles en las Naciones Unidas, como subdirectora de la División de Derechos Humanos, y participó en misiones clave en países como El Salvador, Sudáfrica y Haití.
En reconocimiento a su incansable trabajo, Belela Herrera recibió varios premios, entre ellos el Premio Internacional a la Lucha por los Derechos Humanos y la Solidaridad otorgado por la Fundación Mario Benedetti en 2015. Un año después, el gobierno uruguayo la homenajeó, destacando su valiosa contribución en favor de los derechos humanos, especialmente durante las dictaduras cívico-militares en América Latina en la década de 1970, cuando salvó la vida de cientos de personas, muchas de ellas perseguidas por motivos políticos.
EFE




