Madrid, España — A sus 42 años, Katerine Joseph encarna una historia de superación, resiliencia y fuerza inquebrantable. Nacida en República Dominicana y radicada en Madrid, esta madre viuda, ciega y cabeza de hogar se ha convertido en un ejemplo de lucha silenciosa y cotidiana.
Katerine fue diagnosticada con retinosis pigmentaria, una enfermedad degenerativa de la vista que fue apagando su visión hasta dejarla completamente ciega. Sin embargo, esta condición no ha sido un obstáculo para seguir adelante. Abogada de formación, cuenta con másteres en Trabajo y Empleo, y en Gobierno y Administración Pública, títulos que obtuvo antes y después de perder la visión por completo.
Desde hace ocho años, trabaja en una organización sin fines de lucro. Allí aporta con profesionalismo y compromiso, demostrando que la discapacidad visual no es una barrera para contribuir activamente a la sociedad. Además, asume con entrega las responsabilidades del hogar y la crianza de su hija, a quien cuida con esmero y amor.
“Estar sola, ciega y en un país extranjero no ha sido fácil, pero cada dificultad ha sido una oportunidad para demostrarme que puedo más de lo que imaginaba”, afirma con convicción.
El caso de Katerine pone de relieve la importancia de la inclusión, el acceso a oportunidades para personas con discapacidad y el apoyo a las madres que enfrentan solas los retos de la vida en contextos migratorios.
Su historia, marcada por el coraje y la determinación, es también un llamado de atención a la necesidad de políticas públicas que favorezcan la autonomía de las personas con discapacidad y el reconocimiento a su contribución en todos los ámbitos sociales.




