El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, afirmó este domingo durante un discurso en la Asamblea Legislativa que no le importa ser llamado «dictador» y que prefiere eso antes que ver a los salvadoreños asesinados en las calles. Bukele habló en la sesión solemne por el primer año de su segundo mandato consecutivo, que ha sido cuestionado por su constitucionalidad.
«Me han llamado dictador en todos los medios, nacionales e internacionales, y me tiene sin cuidado. Prefiero que me llamen dictador a que sigan matando salvadoreños», dijo el mandatario ante diputados, diplomáticos y autoridades.
Bukele criticó los términos tradicionales como democracia, derechos humanos y Estado de derecho, que según él, se usan para «mantener sometida a la población» y evitar castigar a los delincuentes. Además, cuestionó a organismos internacionales y a políticos de la región por defender esos ideales mientras, a su juicio, protegen a criminales.
En su discurso, defendió también la reciente aprobación de la Ley de Agentes Extranjeros, que grava con un 30 % las donaciones internacionales a ONG, afirmando que es para «proteger la cooperación internacional» y garantizar que esos fondos se usen realmente en proyectos sociales.
Bukele reafirmó que su gobierno seguirá enfocado en resultados y en mantener la paz, aun cuando esto genere críticas y acusaciones.




