El día del colapso parcial del techo en la discoteca Jet Set, un trabajador del lugar alertó sobre el deterioro en la estructura. Según documentos del Ministerio Público, Gregorio Adames Arias envió un mensaje al empresario Antonio Espaillat el 7 de abril a las 2:33 p.m., señalando que fragmentos del techo estaban cayendo y que la situación representaba un riesgo.
En el mensaje, Adames expresó: “Don, hay un asunto importante que se debe inspeccionar en la discoteca. Los plafones se están rompiendo y están cayendo pedazos del techo, lo cual es peligroso”. Además, recomendó una revisión completa de la estructura: “Sería bueno, en cuanto se pueda, revisar todo el techo”.
Minutos después, a las 2:44 p.m., Manuel Jiménez Mateo informó a Espaillat que aunque algunos plafones ya habían sido reemplazados, seguían cayendo escombros y que habían contactado a una empresa para realizar una evaluación estructural, prevista para los días siguientes. El empresario respondió escuetamente: “De acuerdo con ambas cosas”.
A pesar de haber recibido estas advertencias, Antonio Espaillat no ordenó la suspensión de las actividades nocturnas en el local. El Ministerio Público destaca que no se tomaron en cuenta los posibles daños a empleados, asistentes y al grupo musical Rubby Pérez, que tenía previsto actuar esa noche.
La Fiscalía investiga esta serie de decisiones y omisiones como parte del caso Jet Set, buscando determinar responsabilidades por negligencia en la gestión y mantenimiento de la infraestructura del establecimiento.





