Albert Ramdin, nuevo secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), abogó por un enfoque basado en el diálogo para abordar la situación en Venezuela, evitando calificar al país como una dictadura. “Dialogar es un principio básico. No voy a discutir si es una dictadura o no. Necesitamos soluciones”, afirmó
Ramdin, quien asumió el cargo en mayo y se convirtió en el primer secretario general de la OEA originario del Caribe, prepara su primera Asamblea General al frente del organismo, que se celebrará del 25 al 27 de junio en Antigua y Barbuda. Entre sus prioridades, mencionó el fortalecimiento institucional de la OEA, la promoción del multilateralismo y la mejora en eficiencia y transparencia.
Haití, una prioridad urgente
Ramdin subrayó que la crisis en Haití representa uno de los retos más urgentes de su gestión. “Ha habido más muertos en Haití en los últimos dos meses que en cualquier otro lugar del mundo”, declaró. La OEA trabaja en un plan de acción centrado en seguridad, ayuda humanitaria inmediata, elecciones legítimas y recuperación económica. El objetivo es presentar la propuesta a mediados de julio y coordinar esfuerzos con otros actores como la ONU y organismos financieros.
Si bien la OEA no tiene mandato para desplegar fuerzas de paz, Ramdin aseguró que el organismo puede apoyar misiones de seguridad dentro de sus competencias.
Venezuela, Nicaragua y la necesidad de mantener el diálogo
Sobre Venezuela, Ramdin insistió en que su enfoque será de diálogo tanto con el gobierno de Nicolás Maduro como con la oposición. A pesar de las críticas por las pasadas elecciones presidenciales, sostuvo que el debate debe ir más allá de etiquetas. “Solo decir que es una dictadura, ¿y después? Necesito soluciones”, reiteró.
En cuanto a Nicaragua, pese a que ya no es miembro activo de la OEA, Ramdin consideró que el organismo debe seguir monitoreando su situación por ser parte del hemisferio.
Relación con EE. UU. y futuro financiero de la OEA
El secretario general también se refirió a las tensiones con EE. UU., en particular durante la presidencia de Donald Trump. Reconoció que cada país tiene derecho a controlar sus fronteras, pero enfatizó que deben respetarse los derechos humanos de los migrantes. En cuanto a la relación con Washington, se mostró optimista: “No es que no crean en el multilateralismo, son escépticos de su utilidad. Pero más del 60 % de los problemas regionales son transfronterizos”.
Sobre la estabilidad financiera de la OEA, Ramdin apuntó que la clave es recuperar la confianza mediante resultados tangibles. “Tres países ya han saldado sus cuotas desde que asumí, y varios más han prometido hacerlo”, señaló.
Con un tono pragmático y enfocado en el diálogo, Ramdin marca así el inicio de una nueva etapa para la OEA, centrada en soluciones concretas y en la cooperación regiona




