La Administración de Donald Trump anunció este martes el fin de las operaciones de la histórica Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid), creada en 1961 y considerada durante décadas como el mayor distribuidor de ayuda humanitaria en el mundo.
“Esta era de ineficiencia ha llegado oficialmente a su fin. Bajo la Administración de Trump, finalmente tendremos una ayuda exterior que priorice nuestros intereses nacionales”, afirmó.
Añadió que los ciudadanos estadounidenses “no deberían pagar impuestos para financiar gobiernos fallidos en países lejanos” y prometió que, de ahora en adelante, “la ayuda será específica y limitada en el tiempo”.
Rubio, quien durante su etapa como senador fue un firme defensor de la Usaid y de la ayuda exterior estadounidense, anunció en marzo la cancelación del 83 % de los programas de cooperación de la agencia, lo que representaba cerca de 5.200 contratos.
Durante el proceso de cierre, se anunció que, de los aproximadamente 10.000 empleados y contratistas que tenía la agencia en Washington y en sus oficinas alrededor del mundo, solo 294 continuarían en funciones para mantener operaciones mínimas.
El fin de la Usaid ha sido duramente criticado por expertos en ayuda humanitaria y organizaciones internacionales, que advierten que su desaparición deja un enorme vacío en programas de salud, educación y respuesta ante crisis humanitarias.
Un estudio coordinado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) y publicado en la revista The Lancet advierte que los recortes en la cooperación estadounidense podrían provocar más de 14 millones de muertes “prevenibles” de aquí a 2030.
La Usaid fue creada en 1961 por el presidente John F. Kennedy para canalizar la ayuda exterior de Estados Unidos con fines de desarrollo y asistencia humanitaria.
Sin embargo, la agencia también ha sido criticada durante su historia por usar la ayuda como herramienta de influencia política y favorecer intereses estratégicos de Washington más que las necesidades locales.




