El gobierno australiano revocó la visa del rapero Kanye West —legalmente conocido como Ye— tras el lanzamiento de su polémica canción Heil Hitler, que ha sido ampliamente criticada por hacer apología del nazismo.
La medida impide que el artista visite a la familia de su esposa, la australiana Bianca Censori, con quien había realizado múltiples viajes al país.
El ministro del Interior, Tony Burke, confirmó la decisión en declaraciones a la emisora pública ABC:
“Vas a tener una canción y promover ese tipo de nazismo; no necesitamos eso en Australia”, afirmó tajantemente.
El gobierno justificó la revocación de la visa en base a la legislación migratoria y la protección de la cohesión social del país.
La canción, lanzada el pasado 8 de mayo —coincidiendo con el aniversario de la derrota de la Alemania nazi—, ha generado rechazo internacional por incluir versos controvertidos y un extracto de un discurso de Adolf Hitler.
El videoclip también ha sido cuestionado por su simbología, con imágenes de hombres en formación coreando el título del tema y referencias a disputas personales del rapero.
Aunque Kanye West ya había hecho comentarios polémicos en el pasado, fue este lanzamiento el que llevó a una revisión exhaustiva de su estatus migratorio.
Según explicó el ministro Burke, la visa no tenía fines artísticos ni de conciertos, sino que correspondía a una categoría de visita familiar.
“Ya tenemos suficientes problemas en este país como para importar deliberadamente la intolerancia”, sentenció.
El impacto de Heil Hitler no se ha limitado a Australia. En Eslovaquia, donde West tiene previsto ofrecer un concierto en julio, más de 3.000 personas firmaron una petición para cancelarlo, calificando su presencia como un insulto a la memoria histórica y una glorificación de la violencia nazi.
Organizaciones civiles europeas han denunciado que el artista se ha alineado “repetida y abiertamente” con símbolos e ideologías del periodo más oscuro del siglo XX, lo que ha encendido las alarmas en múltiples frentes.
La controversia pone de nuevo en el centro del debate los límites de la libertad de expresión, el papel de las figuras públicas y la responsabilidad institucional frente a discursos que muchos consideran inaceptables en una sociedad democrática.
con información de infobae




