Last updated on enero 23rd, 2026 at 12:15 pm
Durante el rezo del Ángelus este domingo, el papa León XIV expresó sus condolencias a las familias afectadas por las devastadoras inundaciones que golpearon el centro-sur de Texas, dejando al menos 52 personas fallecidas y decenas de desaparecidos, entre ellos muchas niñas y adolescentes que participaban en un campamento de verano junto al río Guadalupe.
El pontífice, nacido en Chicago, se dirigió a los fieles congregados en la Plaza de San Pedro con un mensaje de profundo pesar:
“Quiero expresar mis más sinceras condolencias a todas las familias que han perdido a sus seres queridos, en particular a sus hijas, que se encontraban en un campamento de verano. Rezamos por ellas”, manifestó visiblemente conmovido.
La tragedia se desencadenó el viernes 4 de julio, cuando una tormenta provocó el desbordamiento repentino del río Guadalupe. En apenas una hora cayeron casi 300 milímetros de lluvia —un tercio de la media anual de la región—, lo que hizo que el río aumentara su caudal en más de ocho metros en solo 45 minutos. La inundación sorprendió a residentes y turistas que se encontraban en la zona celebrando las festividades del Día de la Independencia.
Equipos de rescate trabajaron durante toda la noche buscando a al menos 27 niñas y adolescentes desaparecidas tras el colapso del campamento, mientras el agua arrastraba vehículos, tiendas de campaña y pertenencias.
Las autoridades del condado de Kerr confirmaron la muerte de 52 personas hasta el sábado, aunque el número de desaparecidos podría ser mayor debido al alto flujo de visitantes foráneos.
El Papa León XIV, primer pontífice estadounidense de la historia, reiteró su cercanía espiritual con las familias afectadas y pidió oraciones por las víctimas. Su mensaje fue retransmitido en todo el mundo y recibió una respuesta de recogimiento y solidaridad global.
La catástrofe ha generado una ola de apoyo en todo el país, mientras los servicios de emergencia continúan con las labores de búsqueda en condiciones extremadamente difíciles. La tragedia ha puesto de manifiesto los riesgos cada vez mayores de fenómenos climáticos extremos en zonas habitualmente vulnerables.
“Rezamos por ellas”, repitió el Papa, en un gesto que busca consolar a un país aún conmocionado por la pérdida.




