El presidente francés Emmanuel Macron inició este martes 8 de julio una visita de Estado de tres días al Reino Unido, siendo el primer mandatario de un país de la Unión Europea que realiza una visita oficial de este nivel desde el Brexit en 2020.
La llegada marca un esfuerzo por reforzar los vínculos bilaterales entre París y Londres en un momento clave para Europa.
A su arribo a la base de la Real Fuerza Aérea de Northolt, al oeste de Londres, Macron y su esposa, Brigitte, fueron recibidos por los príncipes de Gales, Guillermo y Catalina.
Desde allí, la comitiva se trasladó hasta el castillo de Windsor, donde los esperaban los reyes Carlos III y Camila para una ceremonia oficial con honores militares, cañonazos y una procesión en carruajes tradicionales.
Durante la ceremonia, Macron calificó el encuentro como un “momento importante” para Francia y el Reino Unido.
En un mensaje publicado en su cuenta de X, subrayó que ambos países son aliados estratégicos con una relación forjada “por la historia y fortalecida por la confianza”.
El mandatario galo expresó su deseo de avanzar en áreas clave como seguridad, energía, migración, cultura e inteligencia artificial.
También celebró la apertura británica a estrechar relaciones con la Unión Europea y destacó el compromiso conjunto en apoyo a Ucrania.
La jornada continuó con un almuerzo en Windsor, la inspección de la Guardia de Honor y una visita a una exhibición especial de objetos franceses de la Colección Real.
Por la tarde, los Macron rendirán homenaje en la Abadía de Westminster al soldado desconocido y visitarán el Parlamento británico. También sostendrán reuniones con figuras políticas de la oposición y partidos minoritarios.
Por la noche, los reyes ofrecerán un banquete de Estado en honor a la delegación francesa, con discursos formales. Mañana miércoles, los Macron depositarán flores en la tumba de la reina Isabel II antes de regresar a Londres para completar su agenda.
Esta es la primera visita de Estado de un presidente francés al Reino Unido desde la realizada por Nicolas Sarkozy en 2008.




