Los fenómenos meteorológicos extremos —lluvias intensas, tormentas eléctricas, inundaciones, huracanes, tornados y sequías prolongadas— han aumentado en todo el mundo, provocando pérdidas de cultivos, incendios forestales y daños humanos y económicos. En este contexto, se vuelve crucial contar con pronósticos meteorológicos precisos. Sin embargo, la disponibilidad de estos datos está disminuyendo drásticamente.
EE. UU. limita datos satelitales por razones de seguridad
Una de las principales causas de esta disminución es la decisión del Departamento de Defensa de Estados Unidos de dejar de publicar, a finales de julio de 2025, los datos meteorológicos recogidos por algunos de sus satélites, por motivos de ciberseguridad. Así lo anunció la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA).
Aunque inicialmente se había previsto la suspensión para finales de junio, la medida fue aplazada un mes tras recibir numerosas críticas. Las autoridades aclararon que esta decisión no responde a recortes presupuestarios impulsados por la administración Trump.
¿Qué información dejará de compartirse?
El Ejército estadounidense ha recolectado datos meteorológicos globales desde la década de 1960 a través del Programa de Satélites Meteorológicos de Defensa (DMSP), operado actualmente por la Fuerza Aérea desde una base en Nebraska. Este sistema se utiliza para monitorear la nubosidad global, condiciones oceánicas y variables geofísicas, y contribuye a la planificación de operaciones militares terrestres, aéreas y navales.
Entre los instrumentos clave se encuentran el Operational Linescan System (OLS), que monitorea nubes y temperaturas globales dos veces al día, y el Special Sensor Microwave Imager Sounder (SSM/IS), que mide perfiles de temperatura, humedad y otras variables atmosféricas mediante microondas.
Hasta ahora, todos estos datos eran procesados por el Fleet Numerical Meteorology and Oceanography Center de la Armada estadounidense y compartidos con instituciones científicas y organismos civiles. Ese flujo de información se interrumpirá este mes.
Impacto en los pronósticos globales
La pérdida de estos datos representa un retroceso medible en la precisión de los pronósticos, advierten expertos. «La información de microondas sobre temperatura y humedad tiene una influencia desproporcionadamente grande en los modelos meteorológicos», explicó a DW el meteorólogo Peter Knippertz, del Instituto Tecnológico de Karlsruhe (KIT).
Aunque otras agencias internacionales, como la japonesa, intentarán suplir la falta de información, expertos temen que la brecha afecte particularmente a países con menos recursos, que dependen de estos datos para sus modelos y sistemas de alerta temprana.
El Centro Nacional de Datos de Nieve y Hielo (NSIDC), por ejemplo, ya explora alternativas para continuar monitoreando el hielo marino en el Ártico, esencial para la navegación marítima global. También preocupa la llegada de la temporada de huracanes en el Atlántico. Aunque la NOAA afirma que los satélites disponibles permitirán mantener la calidad de las previsiones, científicos advierten que el panorama es incierto para muchas regiones vulnerables.
Otro golpe: cierra estación de monitoreo en Hawái
A esto se suma el posible cierre de la estación del Observatorio de Mauna Loa, en Hawái, una fuente clave de datos sobre la composición atmosférica desde 1958. Esta instalación ha sido vital para rastrear el aumento de dióxido de carbono y estudiar el cambio climático. Según medios estadounidenses, su cierre no obedece a razones técnicas, sino políticas.
En un momento en que el cambio climático y los eventos extremos exigen más y mejor información, la decisión de EE. UU. de restringir el acceso a datos meteorológicos clave podría tener consecuencias globales.




