El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS) ordenó este miércoles a la Universidad de Harvard entregar documentos relacionados con sus estudiantes extranjeros, tras negarse la institución a proporcionar esa información de forma voluntaria.
El Servicio de Inmigración (ICE), dependencia del DHS, exigió mediante un requerimiento administrativo los documentos “relevantes para el cumplimiento de las leyes de inmigración desde el 1 de enero de 2020”. Esta medida es parte de una escalada en el conflicto entre el Gobierno de Donald Trump y varias universidades.
Tricia McLaughlin, secretaria adjunta del DHS, acusó a Harvard de permitir que estudiantes extranjeros “abusen sus privilegios de visados y defiendan la violencia y el terrorismo en los campus”, y afirmó que la universidad ha rechazado cooperar en solicitudes anteriores.
Harvard ha sido objeto de investigaciones y sanciones por parte del Gobierno, que la acusa de políticas de “discriminación positiva” y de limitar lo que denomina “diversidad de ideas”. En respuesta, la universidad ha presentado demandas legales, logrando que una jueza federal bloquease temporalmente un veto a sus programas de intercambio y a la entrada de estudiantes y académicos extranjeros.
Un portavoz de Harvard calificó los requerimientos del DHS como “injustificados” y “represalias” por defender la autonomía universitaria frente a las extralimitaciones del Gobierno en decisiones sobre admisiones, contrataciones y contenido académico.
Además, Harvard busca recuperar aproximadamente 2.000 millones de dólares en fondos federales congelados por denuncias de conducta antisemita, en un contexto que también ha generado tensiones entre la universidad y el Gobierno de Trump.
El DHS advirtió que este requerimiento administrativo es su “única opción” para obtener la información y llamó a otras instituciones académicas a “tomar nota de las acciones de Harvard y sus repercusiones”.




