Una crisis sin precedentes sacude al Ministerio de Economía francés. En lo que va del año, 13 empleados de la Dirección General de Finanzas Públicas (DGFiP) se han quitado la vida y otros ocho han intentado suicidarse, una cifra que supera ampliamente los promedios históricos y genera conmoción dentro de esta importante institución estatal.
La DGFiP, con cerca de 94,000 trabajadores, ya había enfrentado altos niveles de suicidios en el pasado, destacando 19 muertes en 2012. Sin embargo, las cifras se habían estabilizado entre seis y doce casos anuales en los últimos años, hasta que en 2025 se produjo un incremento alarmante en solo seis meses.
Según la directora de la DGFiP, Amélie Verdier, estos hechos son “dramas que traumatizan a todo nuestro colectivo” y muestran “cifras preocupantes”.
Los sindicatos y la dirección del ministerio se reunieron recientemente para analizar la situación con la participación de expertos en salud mental, como el psiquiatra François Ducrot, quien aclaró que el suicidio es un fenómeno multifactorial, influenciado por factores biológicos, sociales, familiares y laborales, aunque es difícil establecer una relación directa de causa y efecto.
La primera muerte del año fue en enero, cuando un joven inspector fue hallado ahorcado en su lugar de trabajo en Saint-Denis. Desde entonces, la situación ha ido empeorando, aunque otras áreas del ministerio no han mostrado una evolución similar.
Los sindicatos alertan sobre la reducción de unos 32,000 puestos en la DGFiP desde 2008, que han aumentado la carga laboral y el estrés de los empleados.
Una encuesta interna reveló que el 60% de los trabajadores considera que la dirección no avanza en la buena dirección y que uno de cada tres funcionarios tiene un nivel de estrés muy alto.
El ministro de Economía, Éric Lombard, responsable de la DGFiP, declaró que la situación está siendo seguida, pero descartó que esté vinculada a la gestión o la carga laboral.
Los sindicatos exigen que se realicen investigaciones sistemáticas tras cada suicidio, sin importar el lugar donde ocurra, para entender mejor las causas y tomar medidas efectivas que eviten nuevas tragedias.




