Mike Waltz, nominado por el presidente Donald Trump como embajador de Estados Unidos ante la ONU, compareció este martes ante el Senado para defenderse de las críticas por haber utilizado un chat grupal en la aplicación Signal mientras ejercía como consejero de Seguridad Nacional.
La controversia se originó en marzo, cuando Waltz discutió los preparativos de un bombardeo en Yemen a través de la aplicación encriptada, en un grupo en el que fue incluido por error un periodista de The Atlantic. Tras el ataque, el medio publicó detalles exclusivos del intercambio.
Presionado por senadores demócratas, Waltz aseguró que «no había información clasificada en ese chat» y defendió el uso de Signal, recordando que su uso fue recomendado por la Agencia de Ciberseguridad durante la administración de Joe Biden. No obstante, los legisladores cuestionaron que se tratara de una plataforma no gubernamental para discutir asuntos sensibles de seguridad nacional.
La comparecencia marca la primera aparición pública de Waltz ante el Congreso desde que fue removido del cargo en mayo. Sin embargo, el propio Waltz aseguró que Trump “nunca” lo despidió formalmente y que sigue actuando como asesor en la Casa Blanca. Documentos oficiales revelados por The New York Times indican que continúa recibiendo un salario anual de 195.000 dólares.
Mientras tanto, el secretario de Estado, Marco Rubio, ha asumido de manera interina las funciones de consejero de Seguridad Nacional, una posición clave en la coordinación de la política exterior y de defensa de Estados Unidos.
El nombramiento de Waltz como embajador ante la ONU deberá ser confirmado por el Senado, donde los republicanos mantienen una mayoría. Su designación se produce después de que la anterior candidata, la congresista Elise Stefanik, retirara su postulación para no poner en riesgo el equilibrio de fuerzas en la Cámara de Representantes.




