Después de optar por no participar en las festividades del Juego de Estrellas en Atlanta, el dominicano Julio Rodríguez vuelve renovado y determinado a liderar a los Marineros de Seattle en la segunda mitad de la temporada.
Rodríguez, una de las caras más reconocidas del béisbol en los últimos años, explicó que necesitaba un descanso tanto físico como mental. “Sentía que necesitaba un descanso mental y poner mi cuerpo en el estado correcto. Y siento que lo logré, y estoy listo para arrancar”, aseguró antes de la victoria 6-1 de Seattle sobre los Astros de Houston, que marcó el reinicio del calendario.
Aunque se ausentó del Derby de Jonrones —donde en años anteriores fue protagonista—, no dejó de celebrar la victoria de su compañero Cal Raleigh, a quien aplaudió tanto en redes sociales como en el clubhouse. Rodríguez ha fortalecido su vínculo con Raleigh recientemente, incluso adoptando una rutina de bateo con tee alto que ya comienza a mostrar resultados notables en su swing.
Los ajustes han sido evidentes: en julio, Rodríguez ha elevado el 51.5% de sus contactos —su mejor marca del año— comparado con el 37.7% previo a la pausa. Solo en la serie contra Detroit, mejoró su OPS en 47 puntos, alcanzando .731, acercándose al nivel All-Star que se espera de él.
El coach Kevin Seitzer destacó que Rodríguez está «empezando a entrar en ritmo», mientras que el manager Dan Wilson notó que su swing “se veía tan bien como en casi toda la temporada”.
Si bien la decisión de no asistir al Juego de Estrellas fue difícil para Rodríguez —“fue muy difícil, porque es la primera vez”—, no se arrepiente. Históricamente, ha brillado tras el receso: su OPS de por vida en la segunda mitad es de .903, comparado con .737 en la primera.
“Vamos a encendernos, hermano. Para eso vinimos. Vinimos a jugar”, sentenció Rodríguez, confiado en que lo mejor está por venir tanto para él como para el equipo. “Siento que estamos en un muy buen lugar, y que aún queda muchísimo camino por recorrer”.
Con Rodríguez recuperado y determinado, Seattle podría tener en sus manos una segunda mitad de temporada explosiva.




