La comunicadora Ingrid Jorge ha vuelto a generar controversia al admitir públicamente que ha utilizado información e identidades de personas involucradas en un proceso legal en curso para construir una narrativa que ahora ella misma califica como errónea y manipulada.
En una extensa declaración, Jorge confesó haber actuado de manera impulsiva, motivada por una supuesta convicción personal sobre la inocencia de Johanna Madera, a quien defendió públicamente por varias semanas.
«Me di cuenta que se estaban burlando de mí», expresó visiblemente afectada. Reconoció que muchas de las publicaciones y acusaciones que realizó fueron producto de engaños orquestados por la propia Madera, a quien acusó de usurpar identidades, incluso la de figuras públicas como Omar Fernández, para alimentar una versión distorsionada de los hechos.
Jorge aseguró haber sido víctima de chantajes, presiones psicológicas y manipulaciones, incluyendo la utilización de audios, videos y testimonios falsos. Señaló que Madera le llegó a pagar 100 mil pesos para sostener públicamente una historia sobre un presunto allanamiento y tráfico de drogas vinculado a Karla Fitch e Iván Félix, una versión que ahora desmiente por completo. “Todo eso era mentira. Las imágenes, los audios, los chats… todo fue fabricado por Johanna”, afirmó.
Entre sus revelaciones más impactantes, Ingrid señaló que Madera habría involucrado a sus propias hijas en las falsedades, manipulándolas para dar declaraciones contra Karla Fitch, y que incluso se hizo pasar por personas de su círculo íntimo para inducirla al error.
Aunque afirma estar arrepentida y dispuesta a decir la verdad, su discurso sigue utilizando imágenes, nombres y descripciones de personas actualmente implicadas en procesos judiciales, lo que ha generado preocupación por el uso irresponsable de esa información sensible.
A pesar de haber eliminado publicaciones anteriores, Ingrid Jorge continúa involucrada en la controversia, insistiendo en que su actuar fue motivado por un deseo de justicia, aunque admite que “ni siquiera sabía si era verdad o mentira”. Las implicaciones legales de sus declaraciones públicas siguen siendo inciertas.




