Ucrania y Rusia volverán este miércoles a la mesa de negociaciones en Estambul en un intento por alcanzar un alto el fuego, tras más de siete semanas sin contacto directo. La delegación ucraniana será encabezada por Rustem Umérov, actual secretario del Consejo de Seguridad Nacional, con el objetivo de lograr acuerdos humanitarios como la liberación de prisioneros y el retorno de menores deportados a territorio ruso.
Aunque Kiev confirmó su participación, el Kremlin no ha garantizado oficialmente su presencia y advirtió que no se deben esperar “avances milagrosos”. La reanudación del diálogo se da en medio de una renovada presión internacional, especialmente de Estados Unidos, cuyo presidente, Donald Trump, dio a Moscú un plazo de 50 días para alcanzar un acuerdo o enfrentar nuevas sanciones.
El conflicto, iniciado con la invasión rusa en febrero de 2022, ha causado decenas de miles de muertes y la devastación de extensas regiones ucranianas. Moscú insiste en que cualquier pacto debe reconocer su control sobre las regiones anexadas en 2022 y Crimea, lo cual Kiev rechaza tajantemente.
Por parte rusa, se espera que la delegación esté liderada nuevamente por Vladímir Medinski, asesor del Kremlin. Turquía, anfitrión de los encuentros, ha reiterado su llamado a “no cerrar la puerta al diálogo”, aunque las posiciones de ambos países siguen siendo irreconciliables.
La reunión representa un nuevo intento diplomático en medio de una escalada militar rusa sobre territorio ucraniano y con la posibilidad, aún remota, de un futuro encuentro entre Volodimir Zelensky y Vladímir Putin.




