El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a insistir en que el Gobierno federal tome el control de Washington D.C., algo que durante casi dos siglos estuvo bajo autoridad del Congreso, aprovechando la repercusión del ataque sufrido por un empleado del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), conocido como “Big Balls”. Esto, pese a que las cifras oficiales muestran una reducción del crimen en la capital durante 2025.
Trump publicó en su cuenta de Truth una fotografía de Edward Coristine —programador que trabajó con Elon Musk en Doge— ensangrentado y sin camisa, tras ser agredido por una pandilla juvenil la madrugada del 3 de agosto mientras intentaba defender a una mujer.
“El crimen está fuera de control”, afirmó el mandatario, calificando la situación como “un caos violento” y retomando su propuesta de federalizar el Distrito de Columbia, algo que ya había planteado en febrero, cuando a bordo del Air Force One sugirió que el Gobierno federal asumiera la seguridad de la ciudad.
El ataque contra “Big Balls” ocurrió en una zona céntrica y generó debate sobre la creciente participación de menores en delitos como asaltos y robos de vehículos.
Sin embargo, las autoridades locales señalan que la criminalidad ha disminuido en lo que va de año. Según datos de la Policía Metropolitana, los delitos violentos cayeron un 12 % en 2025, con descensos notables en homicidios y robos a mano armada.
La alcaldesa Muriel Bowser defendió la autonomía de la capital y acusó a Trump de “utilizar incidentes aislados con fines políticos”. Recordó que, aunque la Constitución otorga al Congreso la autoridad última sobre el Distrito, una intervención federal directa “socavaría la confianza ciudadana en las instituciones locales”.
Analistas políticos consideran que esta postura podría formar parte de la estrategia electoral de Trump para 2026, dirigida a votantes preocupados por la seguridad.
Edward Coristine permanece hospitalizado, aunque fuera de peligro, y su caso se ha convertido en símbolo del debate sobre la violencia juvenil y la pugna política por el control de Washington D.C.
Alcances y límites del presidente
La Constitución de Estados Unidos otorga al Congreso la autoridad sobre la capital federal. Desde la Home Rule Act de 1973, el Distrito de Columbia cuenta con autogobierno local y administra su presupuesto, sujeto a revisión del Congreso. Sin embargo, carece de representación con voto en el Legislativo, lo que ha dado lugar al lema “Taxation without Representation” (Impuestos sin representación).
Trump podría aumentar la presencia de fuerzas federales, como la Guardia Nacional o el FBI, e incrementar fondos para tareas de seguridad sin requerir aprobación legislativa. No obstante, para desplazar a las autoridades locales y asumir funciones administrativas sería necesario un cambio legal respaldado por el Congreso.
Washington D.C., creado en 1790 como distrito federal para garantizar un control neutral del Gobierno, obtuvo en 1973 la posibilidad de elegir alcalde y gestionar áreas como seguridad pública, educación y servicios urbanos. El Congreso, no obstante, mantiene poder para aprobar leyes y presupuestos.
En febrero, el senador Mike Lee y el representante Andrew Ogles presentaron un proyecto para eliminar el autogobierno del Distrito de Columbia, pero la propuesta cuenta hasta ahora con escaso apoyo legislativo.




