Estados Unidos anunció su apoyo al plan de la ONU para financiar y reforzar la fuerza multinacional que combate a las pandillas violentas en Haití, seis meses después de la propuesta del secretario general António Guterres.
La iniciativa busca crear una Oficina de Apoyo de la ONU que brinde asistencia logística y estructural a la misión liderada por Kenia, cuyo presupuesto actual solo cubre salarios, pero no equipamiento ni expansión de efectivos, previstos en 2,500.
El respaldo estadounidense incluye la presentación de un borrador de resolución ante el Consejo de Seguridad, con el objetivo de revitalizar la misión y reducir el control territorial de las pandillas en Puerto Príncipe, aunque analistas advierten que será complicado lograr consenso tras meses de retrasos.
En paralelo, el gobierno haitiano firmó un acuerdo con Vectus Global, empresa de seguridad privada dirigida por Erik Prince, fundador de Blackwater y aliado de Donald Trump, para reforzar la seguridad durante diez años y posteriormente asumir funciones en la recaudación de impuestos. Prince indicó que su meta inicial es asegurar las principales carreteras del país en un año, facilitando el tránsito sin blindaje entre Puerto Príncipe y Cabo Haitiano.
Vectus Global ya desplegó drones y personal especializado de varios países, y planea incorporar helicópteros y embarcaciones, así como combatientes con conocimiento del francés y criollo haitiano. Organizaciones de derechos humanos advierten que la intervención de empresas militares privadas podría generar abusos y desviar recursos que deberían fortalecer a las fuerzas locales.




