El presunto homicida de Estefanía Guerrero, su hermano Juan José Guerrero, habría trasladado el cuerpo a su residencia en Mao, donde las autoridades encontraron partes del cadáver en una olla dentro del horno y en una cubeta en el baño, según el informe policial.
Durante la inspección, la policía halló en la olla visceras picadas, mientras que en la cubeta negra fueron encontradas otras partes del cuerpo, incluyendo estómago, páncreas, intestino, hígado y un glúteo.
Guerrero habría admitido voluntariamente los hechos, explicando que una discusión con su hermana derivó en la tragedia. Según su declaración, tras empujarla y creer que estaba muerta, procedió a descuartizarla con más de 20 estocadas.
Tras el crimen, el sospechoso utilizó el celular de la víctima para empeñarlo por 1,500 pesos y vendió siete periquitos de Estefanía por 1,050 pesos, dinero que habría consumido en drogas.
Las autoridades mantienen indagatorias abiertas para ampliar los detalles del caso y formalizar las acusaciones ante los tribunales.




