Puerto Príncipe, Haití. – En Haití, miles de mujeres embarazadas viven la maternidad en condiciones extremas, entre campamentos improvisados, falta de atención médica y escasez de alimentos.
En los campamentos de la Oficina de Protección al Ciudadano (OPC), muchas madres y recién nacidos sufren hambre constante. Algunas lograron acceder a controles médicos durante el embarazo, pero no cuentan con consultas pediátricas regulares ni medicamentos suficientes.
Otras mujeres enfrentan partos de alto riesgo en medio de la precariedad, al no contar con transporte adecuado ni atención inmediata, lo que pone en peligro sus vidas y la de sus hijos. Las dificultades para acceder a comida, leche y atención básica agravan la situación.
La crisis en Haití ha desplazado a 1,3 millones de personas y dejado al sistema de salud casi colapsado. El Fondo de Población de la ONU alerta que más de 5,7 millones de haitianos enfrentan hambre aguda, y mujeres embarazadas y nuevas madres están en grave riesgo de desnutrición. La violencia sexual y los abusos de bandas armadas agravan aún más la situación.
Ante estas condiciones, muchas mujeres solo desean salir de los campamentos y regresar a sus barrios de origen, buscando un entorno más seguro y saludable para ellas y sus hijos.




