Durante cada visita o aparición pública, el presidente de Corea del Norte, Kim Jong-un, sigue un estricto protocolo para proteger su información biológica.
Un video que circula en redes sociales muestra al personal norcoreano limpiando rigurosamente una sala de reuniones tras la salida del líder, retirando un vaso que utilizó y desinfectando todas las superficies que tocó.
Se cree que las imágenes corresponden a una reciente visita de Kim a China y ponen de relieve las extremas medidas de seguridad del régimen norcoreano para evitar que los servicios de inteligencia extranjeros obtengan ADN u otras muestras biológicas del líder.
Expertos señalan que estas medidas buscan prevenir análisis de salud o intentos de asesinato mediante material genético. Incluso se sabe que Kim viaja con un inodoro portátil, lo que evita que sus excrementos puedan revelar condiciones médicas o ser utilizados en la creación de armas biológicas.
Estas precauciones no son infundadas: en 2017, su medio hermano fue asesinado mediante un agente nervioso, un episodio que subraya la vulnerabilidad de figuras de alto perfil frente a ataques dirigidos.
El aparato de seguridad de Corea del Norte, que incluye guardias de élite, ha evolucionado bajo el liderazgo de Kim, especialmente en el contexto de crecientes tensiones internacionales. El video ha generado debates en línea, con comparaciones a medidas de seguridad de otros líderes y discusiones sobre la creciente amenaza de recopilación de ADN a nivel global.
En definitiva, estas estrictas medidas reflejan la extrema vigilancia del régimen norcoreano y la obsesión de Kim Jong-un por proteger su privacidad y su seguridad biológica frente a posibles espionajes o atentados.




