La Comisión Ambiental de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) emitió este domingo una declaración pública en la que rechaza de forma categórica la propuesta del senador Julito Fulcar de modificar los linderos del Monumento Natural Dunas de las Calderas, con el objetivo de permitir que familias asentadas dentro del área protegida mantengan sus ocupaciones.
La Comisión calificó la iniciativa como “técnica y jurídicamente improcedente y ambientalmente lesiva”, advirtiendo que abriría la puerta a la reducción de áreas protegidas y a la legalización retroactiva de ocupaciones ilegales, lo que sentaría un precedente grave para el Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SINAP).
El organismo recordó que las leyes 64-00 y 202-04 establecen límites claros, reglas de uso y una categoría de manejo como Monumento Natural que no puede ser alterada arbitrariamente. “No faltan normas: falta cumplimiento”, señaló la Comisión, subrayando la necesidad de vigilancia efectiva y sanciones reales.
La UASD enfatizó que el principio constitucional de irreductibilidad impide que las áreas protegidas sean disminuidas o fragmentadas, y que cualquier intento de “redelimitar” para excluir ocupaciones representa una legitimación de la ilegalidad. Además, advirtió que cambiar los límites o la categoría del área no resolvería los problemas de gestión, control y deterioro ambiental que afectan la zona.
Entre los argumentos de rechazo, la Comisión destacó el valor ecológico de las Dunas de las Calderas como barrera natural contra tormentas y erosión, hábitat de especies únicas y zona clave de recarga hídrica. “La arena terrígena es finita a escala humana”, advirtió, en referencia a la fragilidad del ecosistema.
La declaración también denunció la situación actual del área, incluyendo extracción ilegal de arena, expansión urbana sin control, tala y quema de vegetación, y turismo no regulado con vehículos todoterreno, que han generado impactos geomorfológicos y ecológicos severos. Según la Comisión, muchas de estas acciones se realizan con complicidad o inacción de las autoridades.
Como medidas concretas, la UASD exigió el retiro inmediato de cualquier iniciativa que altere los linderos o la categoría del área, la ejecución del Plan de Manejo del Monumento Natural, patrullaje permanente, vigilancia interinstitucional, relocalización ordenada de ocupaciones ilegales, infraestructura de bajo impacto y programas de restauración ecológica.
Finalmente, hizo un llamado a la sociedad dominicana a mantener una alerta cívica permanente en defensa de las Dunas de Baní, convocando a gremios, cooperativas, asociaciones comunitarias, medios de comunicación y la diáspora. “Las Dunas de las Calderas no se negocian. Son patrimonio natural, científico, cultural y de seguridad climática para la República Dominicana”, concluyó la Comisión.




