El Gobierno de Estados Unidos acusó este miércoles a España de “fortalecer a terroristas” tras la decisión del Ejecutivo de Pedro Sánchez de cerrar puertos y espacio aéreo a cargamentos de armas con destino a Israel. La medida española coincide con un contexto de creciente presión estadounidense para que los aliados europeos respalden sin fisuras a Israel frente a Hamás y Hizbolá.
Un portavoz del Departamento de Estado señaló que limitar operaciones estadounidenses “es profundamente preocupante” y advirtió que estas acciones ponen en riesgo la coordinación de España con la OTAN. La coincidencia entre el anuncio español y un ataque en Jerusalén, que dejó seis muertos, aumentó la tensión bilateral.
Sánchez justificó el cierre por razones humanitarias y de derecho internacional, calificando la ofensiva israelí en Gaza como genocidio y anunciando un aumento de la ayuda humanitaria a la Franja. Además, aprobó un real decreto ley de embargo total de armas y prohibió el tránsito de buques y aeronaves con armamento hacia Israel.
La controversia se suma a fricciones previas con Washington, incluyendo investigaciones de la Comisión Federal Marítima de EE.UU. sobre la negativa española a permitir la entrada de buques armados estadounidenses en sus puertos, y la presión para elevar el gasto en defensa al 5% del PIB, objetivo que España considera “irrazonable”.
La oposición interna también ha aprovechado la situación. Alberto Núñez Feijóo acusó a Sánchez de debilitar la posición de España en la OTAN y prometió alcanzar el 5% del PIB en gasto militar si llega al poder. Por su parte, España defiende su decisión como un equilibrio entre la defensa colectiva y la protección del modelo social europeo.




