Maurene Comey, fiscal federal que lideró casos emblemáticos contra Jeffrey Epstein y Ghislaine Maxwell, presentó este lunes una demanda contra el Departamento de Justicia y la Oficina Ejecutiva del Presidente, alegando que su despido en julio fue motivado por razones políticas y personales.
Comey, hija del exdirector del FBI James B. Comey —crítico del presidente Donald Trump— sostiene que su destitución fue una represalia por su vínculo familiar y por su supuesta afiliación política. En la demanda, afirma que nunca recibió una explicación oficial y que su historial profesional era “ejemplar”, con reconocimientos internos y evaluaciones sobresalientes.
El despido se produjo una semana después de que el Departamento de Justicia confirmara una investigación penal contra su padre, y en medio de presiones crecientes sobre Trump para divulgar información relacionada con el caso Epstein. La fiscalía había asignado a Comey un caso de corrupción pública apenas un día antes de su remoción, lo que refuerza la tesis de que fue una decisión abrupta y sin fundamento legal.
La demanda cita violaciones a la Ley de Reforma de la Función Pública y a las Enmiendas Primera y Quinta de la Constitución, argumentando que el despido vulnera principios fundamentales del sistema judicial estadounidense.
El caso se suma a una serie de destituciones de fiscales federales que han trabajado en investigaciones sensibles relacionadas con Trump, lo que ha generado preocupación sobre el uso político de las facultades presidenciales.




